Cuando nos hablen de memoria histórica habrá que preguntar aquello de ¿contra quién? Manuela Carmena había retirado la placa sobre 8 carmelitas asesinados en Carabanchel.  Ahora parece que le obligarán a reponerla pero la intención es lo que cuenta. Está claro, los ocho carmelitas eran fascistas disfrazados. Probablemente miembros de la quinta columna franquista en el asedio de Madrid. Además, Carmena sabe que los asesinados por los milicianos liberadores no hacían otra cosa que defender y dar coartada a los ricos y explotadores. Con el objetivo de disimular su verdadera y venenosa condición residían en Carabanchel, donde en aquellos momentos yo -y Manuela- sólo viviría en caso de estricta necesidad. Pero era una añagaza de los curas que luego se daban comilonas en el barrio de la Corte. Esto de las calles de la comunista Manuela Carmena no es otra cosa que memoria histórica por la venganza en lugar de por la concordia. Pero eso ya lo sabíamos, ¿verdad? Hispanidad redaccion@hispanidad.com