Hungría es un ejemplo claro que ha sabido dar la vuelta a la situación con políticas familistas, control de la inmigración y no dejarse chantajear por la Europa disolvente
Sería un buen periodista el Papa Francisco. Ha puesto el dedo en la llaga en lo referente a la sociedad del bienestar, que ha definido como una actitud para no tener hijos.
Ahora bien, si no quieres tener hijos por comodidad vendrán emigrantes a ocupar su lugar, porque faltan jóvenes, fuerza de trabajo y también falta quiénes ayuden a la vejez. La idea, expresada en la radio portuguesa Renascença, merece ser tenida en cuenta en plena crisis de refugiados. En efecto, los refugiados vienen a rellenar vacíos que nosotros hemos creado.
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