Pasen y vean el ridículo del ministro de justicia, Rafael Catalá, en el Foro de la Nueva Economía: un partido que emprende una ley provida que no es tal, que al final se echa para atrás, ya la reduce, no a mínimos, sino a menos de mínimos. Aún así, Catalá sigue defendiendo que el PP es provida. Tanta desfachatez en el asunto nuclear de la vida pública de hoy, que no es otro que el derecho a la vida, empieza a molestar. Y, esta es otra, el Tribunal Constitucional, trabajador cuando se trata de pararle los pies a los nacionalistas catalanes -cosa que todos le alabamos, sin duda- resulta que lleva cinco años sin dictaminar sobre el recurso contra la Ley Bibiana Aído (en la imagen). Eulogio López eulogio@hispanidad.com