Tercera entrega de las aventuras del hombre-araña que en esta ocasión tiene que enfrentarse a tres terribles enemigos; el duende verde, el hombre de arena y Venom (la némesis de Spider-man). Eso sí, un consejo de amiga: vayan a una sala de cine que posea butacas cómodas porque su duración es muy muy larga (156 minutos).

Se entiende que cuando se realiza una tercera secuela los guionistas de la misma (entre los que se encuentra en ésta el propio director Sam Raimi) utilicen sus células grises para asombrar al espectador, pero de ahí a ser incapaces de pegar un tijeretazo a detalles banales va un abismo.

Además, precisamente por esa interminable trama, se aprecian defectos que en las dos anteriores entregas no crujían tanto. Por ejemplo, ¿Por qué tanto afán en situar la acción en el año 2005 cuando los personajes (léase, por ejemplo, el divertido editor del diario) y los ambientes (decorados interiores etc…) parecen propios de los años 50? (Aunque recuerden que los primeros comics de este popular personaje, creado por Stan Lee y Steve Ditko, aparecieron en 1962). Y otra pregunta más: ¿Por qué para mostrar el contraste, en la segunda hora, del lado oscuro de Spiderman durante los primeros 60 minutos Peter Parker, el héroe de carne y hueso, parece memo?

Pero seamos justos, Spider-man 3 también tiene cosas positivas: cuenta con unos extraordinarios efectos visuales (que dejarán satisfechos a sus fans) y un mensaje sin fisuras: en la vida hay que saber hacer las elecciones correctas.

Spider-man 3 se estrena en España el próximo 4 de mayo

Para: Los seguidores del popular héroe de la Marvel que aguanten cualquier metraje.