La respuesta inicial fue que la decisión de S&P no estaba tomada todavía

No ha sentado nada bien en el Gobierno la decisión de S&P de poner vigilancia negativa las cuentas de España debido a los considerables desafíos a los que se enfrenta la economía española. S&P añade que el potencial de crecimiento de nuestra economía podría verse recortado y que las finanzas públicas van a observar un sustancial empeoramiento.
La respuesta del Gobierno en este lunes fue la de negar que se fuera a producir un recorte en el rating de S&P, actualmente AAA. Pero en Economía saben que cuando se revisa un rating es para modificarlo. De hecho el Financial Times lo daba por hecho en su edición de este martes. España golpeada por el anuncio de revisión del rating.

Los mercados han castigado severamente. Especialmente a las entidades financieras. Y eso que el Santander y el BBVA se encuentran entre los cuatro bancos con más beneficios del mundo.
Así que Solbes reconocía en la mañana de este martes estar algo preocupado por el anuncio de la agencia de calificación, aunque también apuntaba que hay otras agencias. Una forma fina, a lo Solbes, de poner en solfa a S&P. Porque aquí es donde radica la cuestión: ¿Qué autoridad tiene S&P para seguir emitiendo informes de solvencia después de que toda la crisis financiera ha pasado delante de sus narices sin que se enterara de nada? Probablemente habría sido una respuesta mucho más contundente. Como la del profesor de la Universidad Carlos III, Carlos Mallo: Yo a partir de ahora no me voy a creer absolutamente nada de lo que digan las agencias de rating.