La dependencia mediática de los políticos salta a los discursos Es sabido que los políticos están esperando que se encienda la luz roja de las cámaras de televisión para lanzar su discurso de fuerza y entrar en los hogares. Pero nunca esa luz roja había saltado de la cocina de la gestión comunicativa a los discursos. Nunca hasta este domingo. El presidente de la FEMP, Pedro Castro, estaba dando un discurso en un sarao socialista para celebrar el 30º aniversario de las primeras elecciones locales. Castro reclamó más fondos con tozudez, dejó aparcados a los tontos de los cojones y empezó a hacer campaña para las próximas elecciones del 7 de junio.
En estas se enciende la luz roja de una cámara y suelta: Se ha encendido la luz roja, y quiero que el 7 de junio sea también una apuesta de esperanza, un sueño, un compromiso, lo digo en nombre de todos vosotros. El público estaba formado por concejales y alcaldes que entendían muy bien qué significaba eso de la luz roja. Pero las palabras de Castro pasarán a los anales de la historia de la comunicación política como las primeras en las que la cocina interna de la luz roja traspasa la cocina para entrar en los hogares.