Nos están echando a gorrazos de Argentina, gime Díaz Ferrán, propietario de Marsans y presidente de la CEOE.

A gorrazos es como había que echar a estos dos caraduras -Ferrán y su socio, Gonzalo Pascual- no sólo de Argentina, sino del mundo empresarial español.

A ver si nos entendemos: que el matrimonio formado por Nestor Kirchner y Cristina Fernández padezca de cleptomanía aguda y haya forjado una cleptocracia en mi querida Argentina, no significa que los Hombres G, como se conoce a los propietarios del Grupo Marsans, sean inocentes en el caso Aerolíneas Argentinas. Insisto en lo que me comentaba, con un deje de cinismo porteño, uno de los acusadores de Marsans: Para una vez que los argentinos tenemos razón.

Los enemigos de los malos no tienen por qué ser buenos, pueden ser peores, y este es el caso. Los Kirchner son dos dictadores disfrazados de demócratas, que nacionalizan las pensiones privadas que algunos argentinos eligieron frente a las públicas (así se les permitió hacerlo), con más amor a la plata que a la revolución pendiente. Provienen del montonerismo animador, el que jaleaba a los guerrilleros-terroristas sin arriesgarse. Pero en Aerolíneas (ARSA), probablemente en ninguna otra empresa española, a las que han maltratado bastante, les asiste toda la razón.

Basta con leer la noticia que publicamos en la edición de hoy de Hispanidad para saber cómo han dejado Ferrán y Pascual el transporte aéreo en Argentina en general y a ARSA en particular: un caos.

La trayectoria empresarial de los Hombres G ha consistido en comprar empresas por un euro (antes por una peseta) y además exigir subvenciones públicas para reflotarlas, subvenciones no siempre utilizadas para su cometido. Ejemplo, en ARSA, el Gobierno Aznar. Bajo el mandato del desastroso Pedro Ferreras y con el desastroso Ruiz Jarabo al frente de la SEPI, se regaló Aerolíneas a Ferrán y Pascual y, además, se les proporcionaron 758 millones de dólares para reflotarla. Siete años después, tras cobrar un montón de subvenciones del Gobierno argentino, el transporte aéreo en aquel gigantesco país es un desastre, la compañía de bandera está en quiebra y un Juzgado de Madrid, no de Buenos Aires, no controlado por los Kirchner, investiga -primera etapa-, qué hicieron Ferrán y Díaz  -imputados por desvío de fondos públicos, delito fiscal y estafa procesal- con ese dinero, pues está claro que, al menos en parte, no sirvió para reflotar ARSA. Y menos mal que se la habían regalado.

Pero el PP les protege, porque la metedura de pata fue suya. El PSOE también, a pesar del terrible informe del Tribunal de Cuentas, porque el amigo (¿Socio?) de Ferrán y Pascual es el todopoderoso ex ministro Javier Gómez Navarro, hoy al frente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio. A cambio, Ferrán ha puesto la CEOE, como lobby depresión, al servicio del Gobierno Zapatero. Está feliz con la exitosa política económica del Ejecutivo, mientras sus compañeros empresarios braman. Y la prensa le protege, porque Viajes Marsans y Pullmantur al igual que antes Spanair, son algunos de los principales anunciantes españoles.

¡Pobriños, les echan a gorrazos! Yo les echaría en avión, en avión de ARSA canibalizado por falta de inversión. Para una vez que los argentinos, sin que sirva de precedente, tienen razón...

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com