Hasta el momento, la ministra de Cultura, Carmen Calvo, encabezaba el ranking de meteduras de pata del Gobierno Zapatero. Su colega y paisana, la titular de Fomento, Magdalena Álvarez, mucho más agresiva que Calvo, amenaza su posición por momentos. Así, durante su reciente comparecencia parlamentaria, Álvarez no concretó prácticamente nada, ni en transporte ferroviario, ni en inversión pública en carreteras, ni en transporte aéreo. Eso sí, casi agota el diccionario para calificar de forma curiosa la gestión de su antecesor en el cargo, Francisco Álvarez-Cascos.

 

Su punta de lanza, ampliada por el diario El País, es el elevado endeudamiento de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA). El diario más pro gubernamental titulaba en portada: "Fomento destapa que la deuda de AENA se duplicó el año pasado". El argumento resultaría demoledor si no fuera por el pequeño detalle de que AENA, al revés que ocurre con las infraestructuras del AVE, se financia con las aportaciones de las compañías aéreas.

 

Por lo demás, Álvarez, en su etapa en la Junta de Andalucía se distinguió por sus tendencias intervencionistas, ha sembrado la confusión entre todas las empresas que participan en la obra pública (constructoras, fabricantes de bienes de equipo, de material ferroviario, de transporte marítimo, operadoras, etc), al afirmar que paralizará el Plan de Infraestructuras aprobado por el anterior Gobierno. Esto promete.