Sr. Director:   

Soy de los afortunados que ya ha podido presenciar la maravillosa película del actor-director Mel Gibson. En primer lugar, decir que no me extraña la campaña en contra de la película por parte del sector "progresista" de este país. La película llega a lo más profundo del corazón, y estoy convencido de que no sólo a los que como yo creen, sino que también llega a aquellos hombres de buena voluntad que no lo hacen. Afirmo esto sin ningún género de dudas. Gracias a esta película en España y en el mundo entero se van a producir millares de conversiones, y quien no me crea, por favor, que vaya a ver la película, que es la mejor demostración.

Por esto, lógicamente, los "progresistas" que no son de buena voluntad están miedosos y acobardados con lo que se les avecina. El bien les duele... y mucho, y saben más que de sobra que esta película va a ser un revulsivo para todas aquellas personas que quieren hacer el bien de verdad. Por lo tanto, que se preparen, que los años de silencio de los cristianos ha terminado.

En segundo lugar, decir que, tratándose de una película que pone especial énfasis en el sacrificio de la Cruz, el cual es renovado todos los días en la Santa Misa, habla contínuamente del amor, y no sólo del que Dios manifiesta por todos los hombres, sino también del que los hombres deben tener con sus semejantes, amando no sólo a los amigos, sino también a los enemigos. Así que para todos aquellos que critican la película como masoquista, violenta, etc... tengo dos versiones. Una, que mienten; y dos, que no han visto la película. No existe otra explicación. Para concluir, sólo animar a todos para que vean esta joya, que seguro que lo agradecerán, ya que, como dijo el famoso periodista italiano Vitorio Messori, la película golpea... y vaya si lo hace.

Pablo de Echnaove 

pabloechanove@hotmail.com