Estoy embarazada de tres meses y medio. A estas alturas ya he dado la feliz noticia a mucha gente.

Sr. Director:

Después del típico comentario aún no sabes si es niño o niña, claro, suelo escuchar ese otro de bueno, lo importante es que venga bien. No dudo de la buena voluntad de quien esto desea pero no puedo evitar que me indigne escucharlo porque yo estoy convencida de que lo más importante no es que venga bien. ¿Qué entendemos ahí por bien? ¿Que esté sano? ¿Que no tenga deformaciones? ¿Que no sufra ningún retraso? ().

Por supuesto, todas las madres queremos salud para nuestros hijos pero yo creo que mi hijo es lo mejor venga como venga y le quiero ya incondicionalmente, con los problemas que pueda traer o no, y no me parece justo supeditar todo a que esté sano, sino a la capacidad de amar y suscitar amor con que Dios le ha dotado ya desde toda la eternidad.

María Luisa Pérez Cuéllar

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