Sr. Director:

El lunes será tarde. Si me apuran, será tarde el domingo a las nueve de la noche, cuando la suerte ya esté echada y las papeletas hayan abandonado las urnas para su recuento. Todo lo que no se haga desde ahora hasta ese momento, llegará fuera de tiempo. Y es el momento de nuestro futuro, la hora de Navarra.

El domingo por la noche, o el lunes, sólo nos quedará tiempo de hablar, de comentar, de valorar; pero los resultados serán ya inamovibles hasta dentro de cuatro años. Y en cuatro años, un gobierno regional en las manos equivocadas puede dar al traste con un recorrido histórico, una personalidad y una situación socio-económica única y envidiable en toda España.

Ya no nos queda margen para quejarnos. Las jugarretas pergeñadas por ZP y Pepiño Blanco con ETA y con los nacionalistas vascos ya están hechas. El Partido Socialista de Navarra será un manso borrego que seguirá las directrices de Madrid, orientándonos a Euzkadi. Los nacionalistas vascos entremezclados en NaBai profundizarán en su labor de conquista de la pieza que les falta en el escudo de su entelequia territorial, cultural e histórica. Y ETA podrá acceder a los dineros públicos desde los ayuntamientos que ha pactado con el PSOE, y repartirlos entre sus fieles, alimentando a la serpiente.

Tendremos más ikurriñas en los edificios representativos de nuestra personalidad; el euskera tendrá más puntuación para unas oposiciones que, qué te digo yo, el inglés o el dominio del ordenador (o la experiencia quirúrgica, como pasa en la Osakidetza vasca, para los puestos ¡de cirujano!); los niños navarros se educaran contaminados con una historia inventada, falsa, ajena a la nuestra; y el Viejo Reyno que fue la Comunidad Autónoma más legítimamente histórica, se quedará en eso, en historia, engullida por la voracidad imperialista de quienes jamás la tuvieron.

Sólo lo que queda desde hoy hasta las ocho de la tarde del domingo nos resta para evitar que eso ocurra, para dar la última batalla, no por incruenta menos decisiva, por Navarra. Sólo hasta ese momento hay lugar para la esperanza, para la expectativa de que los socialistas navarros que lo son y lo sienten primen su corazón por encima de una ideología que va a traicionarles.

Iñigo De Garés

idegares@yahoo.es