Sr. Director:   

Estamos viviendo una época histórica que podríamos denominar la de la tiranía de lo políticamente correcto, siendo mayor que las dictaduras fascista y comunista, es más sutil, no es tan bestial, pero es más alienante. D.S. Landes (J.E.R. Doménec: "Lecturas para un nuevo milenio", Península, Barcelona, 2.001) nos habla de lo políticamente correcto: la mayoría social está oprimida por las minorías, quizás en revancha de que, en otros tiempos fue al contrario. 

En el caso de Estados Unidos de Norteamérica, la mayoría social es WASP, es decir, blanca, anglosajona y protestante, votante del partido republicano. Las minorías sociales en U.S.A. son la negra, la latina, la católica, la china, la india autóctona, la homosexual y la judía. Los lobbies o grupos de presión importantes son, aparte de los púramente económicos, se calculan, unos dos mil, y del WASP, el nigger, el gay-lésbico y el hebreo. En el tribunal supremo de justicia yankee, de los nueve miembros, uno es negro, otro homosexual y otro judío, los seis restantes WASP. Se está estudiando meter un latino y otro chino. S.Coleman en su película "The human stain", o la mancha humana, del año pasado, interpretada por A. Hopkins que hace de profesor de una universidad norteamericana, es atacado por el black power, por decir en clase que, dos alumnos que no asistían, eran oscuros, en el sentido clásico de que no eran luminosos o presentes.

En España que, por nuestro carácter o spanish temper, llevamos todo al extremo, hemos pasado de la dictadura de la mayoría social a la tiranía de las minorías, sólo se puede decir lo que es políticamente correcto. La mayoría social hispánica es católica y heterosexual, las minorías son: la protestante, la musulmana y la gay-lesbiana, olvidando a la gitana. No es que no se pueda hablar en contra, pidiendo su exterminio físico, como en tiempos de la inquisición, es que en el otro extremo, no se puede pensar diferente, no se puede protestar de que, en la televisión, estén omnipresentes los homosexuales y las lesbianas, ni de que las chicas islámicas lleven el pañuelo en clase. La famosa salida del armario de la minoría ha supuesto meternos a la mayoría dentro de él. 

Juan Ignacio Hernáiz 

IgnacioHernaiz@hotmail.com