Sr. Director:

Llama la atención en Benedicto XVI, el que se dirija, siempre, a lo esencial
Por eso, no encuentro extraño que, aprovechando la JMJ en Madrid, consagrara al Corazón de Jesús a esos dos millones de jóvenes presentes en Cuatro Vientos (20-8-2011). Como Juan Pablo II, Benedicto XVI los congrega de distintos continentes para llevarlos a Jesucristo, el único que puede hacerlos plenamente felices. Desde su primera Misa como Pontífice (24-4-2005), no ha parado de repetirles: "¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo». El amor especial de Jesucristo a los jóvenes, yo creo que lo prueban su mirada al joven rico (Marcos 10, 17-30) y el haber escogido a jóvenes para las comunicaciones más íntimas de su Corazón rebosante de amor y de misericordia: a Santa Margarita María de Alacoque en Francia (siglo XVI), cuando contaba 25 años; al Beato Bernardo de Hoyos en Valladolid (siglo XVIII), cuando contaba 21 años; a Santa Faustina Kowalska en Polonia (siglo XX), cuando contaba 26 años (fue canonizada por Juan Pablo II en 2000).

Tengo la impresión de que Benedicto XVI quiere hacer realidad las palabras de Juan Pablo II en su visita a la tumba de Santa Margarita Mª de Alacoque en 1986: "Pedí que el culto al Sagrado Corazón fuera fielmente restaurado. Porque es en el Corazón de Cristo que el corazón humano aprende a conocer el verdadero y único significado de su vida y su destino".

Josefa Romo Garlito