La crisis no puede con ciertas demagogias regionalistas

 

Hace apenas unas semanas se tuvo que cerrar un AVE en Castilla-La Mancha por la baja demanda.

Pese a la crisis, los presidentes autonómicos no se cansan de pedir al Gobierno central nuevas inversiones y más obra pública. El último en apuntarse a ello ha sido el nuevo presidente de Cantabria, Juan Ignacio Diego Palacios, quien ha afirmado que la existencia de un AVE en Cantabria es un derecho si el resto de comunidades que la circundan tienen uno.

Y ciertamente podría tener algo de razón, porque en ocasiones la política actual consiste en pedir todo aquello que tienen los demás, sin valorar lo que eso pueda implicar de gasto o su necesidad. Y si no, que se lo pregunten a los castellano-manchegos, que después de tener un AVE que unía las capitales de provincia de Toledo, Albacete y Cuenca, han tenido que cerrar la línea tras muy poco tiempo porque no había demanda. El resultado fue 18 millones de euros gastados para construir una línea que luego sólo ha generado gastos y no ha sido eficiente. Un desastre.

Y eso mismo puede suceder con Cantabria, ya que su población es de cerca de 600.000 habitantes y su capital cuenta con menos de 200.000. La inversión que habría que hacer para realizar esta obra sería ingente y probablemente la demanda también sería baja. Quizás es más necesaria la inversión en otros campos que favorezcan más a la comunidad y no tanto una obra faraónica que luego sólo sirva para que las vacas crucen sus vías.

Pero eso da igual. Lo importante es tener lo de los demás, y si puede ser, mejor, más grande y más bonito, para poder alardear de ello. En el fondo pura demagogia y un sentido de Estado todavía algo pobre.

Andrés Velázquez

andres@hispanidad.com