Por criticar Frontex y apoyar la energía nuclear En el PSOE presumen de pluralismo. Pero la realidad es que la disensión se paga con la marginación. Es el caso de Josep Borrell, que ha sido vicepresidente del Parlamento Europeo. Sin embargo, los suyos no le perdonan algunas salidas de pata de banco. La primera fue poner en solfa la iniciativa Frontex. En un desayuno de trabajo dijo que aquello sonaba muy bien, porque nos imaginabamos como si fuera el FBI, pero que en realidad era una barcaza con muy pocos medios. A De la Vega se cayó su discurso de lucha eficaz contra la inmigración ilegal.
El segundo disenso lo marca la energía nuclear. Borrell se pregunta en voz alta si existe alternativa a la nuclear si queremos cumplir con el protocolo de Kyoto. Pregunta retórica porque no la hay. Y no cumplir con Kyoto es multa al canto. Pues bien, ambos factores han sido determinantes para que Borrell encabece las listas a las europeas por abajo. Es el número 50. Imposible de salir. Está de despedida.