Sr. Director:

 

El diario ABC del 6 de abril recogía el malestar británico por el vacío, desprecio, calumnias de hombre quemado, hecho a Rodrigo Rato por parte de Francia y Alemania para colocar en su lugar al francés Lemierre: "Malestar en el Gobierno británico por la campaña de Alemania y Francia contra la candidatura de Rato al FMI".

 

A Chirac no le interesa que Rato no presida el FMI, sino que lo que le molesta es que sea un hombre de la confianza de Aznar y que, desde el punto de vista económico, les haya dado sopas con hondas; un líder que ha sabido defender los intereses, no sólo españoles, sino también los de otros países en desventaja; que ha puesto en cuestión la Constitución Europea con el contrapeso de poderes logrados en Niza. Un político que se ha desmarcado de las directrices e intereses franceses en el exterior aliándose con su peor enemigo: EE.UU.

 

Esta es un estilo muy francés: humillar al enemigo dándole un revés con la mano manicuraza. Pero lo más grave, y sólo recojo el parecer de muchas personas: ¿Cuándo se le podía hacer más daño a Aznar? El 11-M. Es la pinza franco-marroquí dirigida desde el Elíseo: primero la invasión de la Isla de Perejil. Francia, país de la EU y miembro de la OTAN, dejó en la estacada a España. Aznar recibió el espaldarazo de Bush. Perejil se acabó. Más tarde, fue el atentado en Casablanca a manos del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), Francia andaba de por medio. Detuvo a 6 implicados en el mismo atentado. ¿Qué ha sido de ellos? Marruecos y Francia hacen el paripé de la ayuda a la policía española. Finalmente, lo sucedido en las tres estaciones de Madrid, con 191 muertos y más de 1400 heridos.

 

Inmediatamente, como siempre, Francia apresa, que no entrega siempre, a algún etarra, mientras se le escapan otros, para calmar los ánimos enfebrecidos de los españoles. Por supuesto, que yo no sostengo lo que aquí se afirma, pero es una lectura coherente. A pesar de lo que han dicho los ministros de Interior españoles de los últimos años, Francia ha sido miserable con el terrorismo. Dispone de medios suficientes, pero le gusta más tener la bota encima del cuello de un español. Una España debilitada y que esté sometida a Francia, como un Haití donde se hable francés, donde se fume gitanes y donde se beba un pastis y se prohíban los chadors religiosos y las cruces "ostentosas".

 

Tu ne me plais rien, Mr. Chirac. No me gustas nada, Chirac.

 

Juan José Nevot

 

FELIXN@teleline.es