• Máxima presión sobre La Zarzuela, incluso entre monárquicos, para que ceda el puesto a Felipe VI.
  • Por el contrario, dependiendo de su salud, el Rey no sólo no abdicará sino que afrontará el duelo soberanista de Artur Mas.
  • Pero el caso Urdangarín, ahora, además, caso Revenga, pesa cada vez más en el Monarca.
  • Lo más curioso: este lío lo inició Pedro J. Ramírez y ahora ha cambiado de bando: El Mundo quiere que Juan Carlos I permanezca en su sitio.
  • La Reina Beatriz, un caso distinto y distante.

La Reina Beatriz tiene 75 años, los mismos que el Rey. El príncipe heredero de Holanda, Guillermo Alejandro, los mismos que SAR Felipe Borbón: 45. Ahí se acaba el parecido.

Beatriz de Holanda abdica en el momento más dulce de su imagen, que no de la Monarquía holandesa. Para que quede claro: el Rey de España manda mucho más que la reina de Holanda, tanto como garante de la unidad nacional como interregno entre gobiernos, tarea esta última que el Ejecutivo holandés arrebató a su soberana hace poco más de un año.

En cualquier caso, Beatriz de Holanda se va en el mejor momento y Juan Carlos I de España (en la imagen junto a su hijo) no está dispuesto a irse en el peor momento. Es más, cuando miembros de su círculo íntimo le han preguntado por la cuestión, el Rey ha dicho que no piensa abdicar. No sólo eso: si la salud se lo permite pretende ceder el cargo a su hijo Felipe cuando se haya diluido el desafío secesionista del nacionalismo catalán. Por cierto, el Rey recibe a Artur Mas el próximo jueves 31.

Cuenta, o al menos así lo considera, con un único apoyo: el de su hijo, el futuro Felipe VI. No así como el de su nuera, doña Letizia Ortiz... y poco más.

El Monarca se está viendo sometido a una presión máxima para que abdique, incluso entre monárquicos. Es curioso, porque este jugueteo con la abdicación fue iniciado por el diario El Mundo, en concreto por su director, Pedro J. Ramírez. Y en cuanto al cuerpo de redacción (y de viñetistas, repasen el chiste de Gallego y Rey) el rumbo sigue siendo el mismo. Sin embargo, el editorial del diario reza lo contrario: no abdique, Majestad, viene a ser el resumen.

Ahora bien, contra esta resolución personal tiene muchos enemigos. Entre los propios monárquicos, en la progresía nacional, en los partidos políticos, entre los nacionalistas, que verán así debilitada a la Monarquía y entre el republicanismo creciente. Es decir, entre casi todos los que, una vez conseguida la abdicación del viejo Rey, intentarán la del nuevo... aunque doña Letizia, que anhela ser Reina cuanto antes, no parece haber caído en la cuenta.

Además, el Príncipe sí desea que termine el caso Urdangarín, ahora caso Revenga, que ya no sólo compromete a la Infanta Cristina sino a la Infanta Elena. Encima, el Duque de Palma mantiene una actitud soberbia y retadora. Para muestra un botón: su presencia en la final del Mundial de Balonmano, donde ni se cruzó con su cuñado, el heredero al Trono. Y la salud, claro está, que es el elemento más importante.

En cualquier caso, el Monarca quiere continuar hasta dejar a su sucesor una España, si no mejor ni más monárquica, al menos más tranquila. Eso significa que no puede abdicar a lo largo de 2013.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com