Los voceros del señor Mercado Financiero, esa maravilla de los tiempos modernos, aseguran que el castigo de la señora Prima de Riesgo se debe a que el Gobierno Rajoy ha aumentado los impuestos pero no ha reducido los gastos.

Y tienen razón: Rajoy debería haberse preocupado de deconstruir -¡qué palabro, madre mía!- el Estado de arriba abajo. El central y el autonómico. Menos prestaciones públicas y más animar a la gente a que se valga por sí misma y a trabajar para vivir. Totalmente de acuerdo. También animo el vencimiento de futuros sobre el Ibex pero, naturalmente, don Mercado y doña Prima no se rigen por motivos tan materialistas.

La verdad es que a don Mercado Financiero y a su aliada y hermana, doña Prima de Riesgo, les importa un bledo que Rajoy aumente impuestos o reduzca prestaciones. Lo que le importa es ganar mucho dinero, a costa de extorsionar a un país que debe pagar el dinero que le prestan al 7% -en la mañana del lunes aproximándose al 7,5%-, una piedra atada al cuello que nos impide a los españoles salir de la crisis y con la que se frotan las manos de gusto nuestros queridos colegas alemanes.

El PSOE es un partido político y un partido es, ante todo, un repartidor de cargos públicos ente militantes y ayudantes varios, generalmente para incapaces. El PSOE perdió 4,3 millones de votos en las Generales del 20 de noviembre y, con ellos, perdió un montón de cargos públicos. Sin ir más lejos, Bibiana Aído huyó del desastre marchándose a la ONU, Leire Pajín a una Comisión inservible en el contexto internacional. Y así con todos y todas. Perdió cargos para repartir y no está dispuesto a que el Estado adelgace perdiendo más.

Lo mismo le ocurre al PP y al resto de formaciones políticas: unos porque han podido repartir muchos nuevos cargos; los otros porque tienen menos cargos para repartir. Por eso, ningún político quiere hacer la reforma más importante de todas: empequeñecer el Estado, reducir el número de políticos en activo. Les va en ello su propia supervivencia.

Y aún existe otra razón para que el BCE no alivie la carga de la deuda, comprando bonos españoles e italianos en el mercado secundario. De hecho, la causa global de esta crisis es la burbuja especulativa creada por la constante emisión de moneda y la constante ampliación de la masa monetaria. Estamos de acuerdo. Pero ahora mismo introducir más dinero en España es una cuestión de salvamento. La imagen es esta: significa echar más agua a la inundación, pero también un flotador para poder salvar la vida mientras exista inundación.

En cualquier caso, si a la actual Europa y al actual problema español nos atenemos, nos encontramos con un problema imposible. En Europa existe una sola máquina de hacer dinero -el BCE y 17 tesoros o máquinas de emisión de deuda. Eso es un contrasentido que no podrá funcionar jamás.

Es decir, que la Europa monetaria se ha construido sobre arenas movedizas. Sí, ya sé que Europa no es una unidad supranacional sino un banco. Pero ya que es un banco, que trate por igual a todos sus clientes.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com