Ya lo decía el fallecido Julián Marías: lo peor no es el aborto, sino la aceptación social del aborto. Por eso, una enciclopedia de Internet, Wikipedia, supuestamente el acabóse de la libertad, no permite que en la definición de aborto aparezcan conceptos como el de homicidio o asesinato. Cada año son asesinados antes de nacer 46 millones de niños, un país como España que es masacrado en el peor de los homicidios: el parricidio, en este caso el asesinato del propio hijo. Ninguna guerra ha producido esta masacre. Tampoco el hambre, y la miseria, que siegan la vida de más de 9 millones de personas por año. Ni el suicidio, que según la OMS es perpetrado por 1 millón de personas por año, aunque esta cifra no es aceptada por demasiada gente, que la considera sesgada muy, muy a la baja.

Pero según la atmósfera imperante –y agobiante-, por ejemplo, según The Economist, representante de la progresía capitalista, se analiza el aborto como se analiza el IPC en el Mundo. No pasa nada por que se asesinen a 46 millones de personas al año. Ojo, hablamos de aborto, que ahora contamos -hoy los tiempos adelantan que es una barbaridad- con abortivos químicos que multiplicarían esa cifra por "n". No pasa nada. Seamos fríos en el análisis. Si lo piensan bien es lógico: a fin de cuentas, todos los redactores y analistas de The Economist han nacido ya. El problema en esta civilización es conseguir nacer. Si lo logras, puedes ser relativamente feliz.

Julián Marías tenía razón: lo peor es la rutina del aborto.

Eulogio López