• Unos desconocidos forzaron el sagrario de la iglesia y robaron entre 35 y 40 formas consagradas.
  • No contentos con tal ofensa, tiraron unas cuantas en la entrada de la casa parroquial.
  • El pequeño municipio de unos 1.000 habitantes ha reaccionado con "gran estupor, sorpresa y tristeza".
  • "Estamos continuamente haciendo actos de desagravio y en breve tendremos un acto más participativo", cuenta el párroco.
  • Tiene el apoyo del obispo Juan José Omella y también del alcalde en este "dolor para todos los cristianos".
Tristemente, hay que hablar de una nueva profanación. En esta ocasión en Nalda, un pequeño municipio de La Rioja, de 1.074 habitantes. Un hecho insólito y doloroso al que no quieren dar ya publicidad, pues tal y como señala el párroco a Hispanidad: "En la cruz, los protagonistas no fueron los verdugos, sino el Amor y la Misericordia". Una cosa, sin embargo, es un hecho aislado, como en La Rioja, y otra cosa, el desprecio a lo sagrado, una tendencia -honda y creciente- que también afecta a España, desgraciadamente. La profanación ocurre apenas unas semanas más tarde de la exposición blasfema en Pamplona, que ha tenido un gran eco en la opinión pública por el desprecio con que fue planteada por el 'artista' Abel Azcona. Son extremos de una persecución religiosa, subliminal, que atenta contra puntos esenciales del catolicismo, por acción -como en estos casos-, y sobre todo, por omisión (léase, restar importancia, desde la instancias oficiales, a los sucesos que van contra la libertad religiosa). Les recordamos brevemente los tristes hechos. En la tarde del pasado miércoles, unos desconocidos forzaron el sagrario de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora y robaron entre 35 y 40 formas consagradas. No contentos con tal ofensa, tiraron unas cuantas en la entrada de la casa parroquial. El pequeño municipio ha reaccionado con "gran estupor, sorpresa y tristeza", nos cuenta el párroco, quien prefiere que no demos su nombre porque no quiere protagonismo, pues "el verdadero protagonista es Jesucristo". Como párroco siente una profundísima tristeza y comenta que el suceso lleva a "tener una ternura aún más especial hacia Jesucristo en la Eucaristía, siendo conscientes de lo vulnerable que se ha hecho el Señor para estar entre los hombres". A raíz del trágico acontecimiento, "estamos continuamente haciendo actos de desagravio". Además, en breve, aunque el consejo parroquial tiene que decidir la fecha concreta, realizarán un acto público a un nivel más participativo. El párroco destaca que cuenta con el apoyo del obispo Juan José Omella, quien le ha transmitido "su gran dolor y también un abrazo de padre", pues "lo que ha pasado es un dolor para todos los cristianos". Además, también tiene "desde el primer minuto" el respaldo del alcalde, el 'popular' Daniel Osés. Conviene subrayar que monseñor Omella está ya de salida de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, pues el pasado 6 de noviembre fue nombrado arzobispo de Barcelona y será investido el próximo 26 de diciembre. Por ello, la citada diócesis, que pertenece a la Archidiócesis de Pamplona, está ahora en periodo de sede vacante. Como hemos señalado antes, en la capital navarra, también ha tenido lugar en las últimas semanas una grave profanación y aunque los católicos han rebajado la tensión, el 'artista' Abel Azcona continúa burlándose. Cristina Martín cristina@hispanidad.com