• Basta una reunión de 20 minutos para que las aguas, revueltas, vuelvan a su cauce, al diálogo.
  • Otra cosa es el resultado. De momento, se creará una comisión para desbloquear el proyecto.
  • El ministro pone buena cara y la alcaldesa, que tumbó el proyecto, se abre ahora al consenso.
  • Y todos se implican: Fomento, las dos administraciones madrileñas, Adif, Renfe, BBVA y Grupo San José.
Sorprendente vuelco en el futuro de la prolongación de la capital hacia el norte desde el paseo de la Castellana, conocida como Operación Chamartín. Es, saben, una de las operaciones inmobiliarias más golosas -con bastantes intereses en juego-, y víctima, también, de una de las primeras medidas, de las más sonadas, de la podemita Manuela Carmena al frente del Ayuntamiento de Madrid. Han bastado 20 minutos, sin embargo, para que las aguas vuelvan a su cauce: es el tiempo que ha durado la reunión (en la imagen) entre Carmena y el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, que telefoneó a la alcaldesa, hace 20 días, para arreglar el entuerto. Ahora, hay voluntad de consenso, a juzgar por el comunicado, aunque nunca se sabe. El caso es que lo que hace unos días era un problema insalvable, ahora parece que no tanto. O donde dije digo, digo Diego. Recuerden que Ahora Podemos, que no es de derechas, ya me entienden, dio la nota al poner patas arriba el plan de la alcaldesa anterior, Ana Botella, y tumbó el proyecto con el apoyo del PSOE. De ahí nació la alternativa Madrid Puerta Norte, pero, entre tanto, el asunto ha entrado en los tribunales (con denuncias de la compañía privada Distrito Castellana Norte, Fomento y la Comunidad de Madrid) y ha dejado en el aire, sobre todo, una iniciativa con la que está en juego una inversión de 6.000 millones y la creación de 121.000 empleos. Medida concreta: se creará una comisión conjunta en las que estarán las tres administraciones (Fomento, Comunidad y Ayuntamiento) y las empresas Adif, Renfe y Distrito Castellana Norte (participada por BBVA y Grupo San José). A partir de ahí, entre todos, buscarán una propuesta de consenso, aunque será Carmena la que convoque a la mesa de diálogo "antes de Navidad" (eso ha dicho De la Serna). "Lo peor que le podría pasar a la prolongación de la Castellana sería no hacer nada", ha remarcado el ministro. Y la alcaldesa ha completado: "No se puede seguir con una situación de empantanamiento". Conclusión: se pondrán a trabajar juntos, aunque desde puntos distantes. Se trata, cómo no, de defender el tipo, y al mismo tiempo, de buscar el consenso perdido para desbloquear la situación. "No digo que vaya a ser fácil pero hay voluntad", ha dicho el ministro. Y la alcaldesa ha completado: "El ayuntamiento sabe negociar bien y tiene costumbre de eso", negociar. Tiempo y compás. Rafael Esparza