Drama político sobre Lyndon Baines Johnson, el 36º presidente de los Estados Unidos, que asumió su cargo desde 1963 a 1969 y fue “presidente por accidente” tras el magnicidio de J.F. Kennedy.

Uno de los directores con más talento de los años 80 y 90 como es Rob Reiner (Cuenta conmigo, La princesa prometida, Cuando Harry encontró a Sally, Algunos hombres buenos) dirige esta película centrada en los complejos del malhablado Johnson, sus rencillas con Bobby Kennedy y sus enfrentamientos con los prebostes del Sur de EEUU, que habían apostado por él, y que le reprobaron cuando Johnson puso como máximo empeño de su mandato sacar adelante “La ley de derechos civiles”. Acontecimientos convulsos narrados con buen pulso, donde destaca una potente actuación de Woody Harrelson, al que puede descubrirse bajo capas de maquillaje.

El recuerdo por el presidente fallecido J.F. Kennedy sigue estando presente entre los estadounidenses, solo así se entiende que se haya hecho este largometraje sobre Lyndon Johnson, que reivindica el carisma del político asesinado, por contraposición al tono gris del que era su vicepresidente. Eso sí, la película es clarísimamente pro demócrata.

Para: los que les interese la política de EEUU