Los senadores se habrán quedado impactados –o eso espero– durante la comparecencia de doña Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, en la Cámara alta, la mañana del jueves 13.

Asegura que la nueva reforma legal que prepara al Gobierno, sobre agresiones sexuales “a la mujer hay que creerla sí o sí”. Curioso. Y el PSOE, claro, lo va a llevar al BOE.

Es decir, la mujer nunca miente, el hombre… mayormente siempre, pero ¡todos somos iguales ante la ley!

Es decir, la mujer nunca miente, el hombre… mayormente siempre pero, eso sí, no lo duden, ¡todos somos iguales ante la ley!

Como dijo una mujer cuando surgió la manipulada polémica por la sentencia de La Manada: nunca dije ‘sí’ al hacer el amor. A lo mejor me han estado violando toda la vida. No existe el protocolo de las relaciones sexuales.

Como dijo una mujer: nunca dije sí al hacer el amor. A lo mejor me han estado violando toda la vida

La tesis de calvo, como las tesis del feminismo radical que hoy ocupa en Moncloa, tiende a presentarnos a una mujer presuntamente idiota: no sabe mentir no sabe engañar, no sabe provocar, no sabe salirse con la suya; es tonta de baba.

El feminismo contradice el matrimonio y la familia natural, basado en la donación mutua. Carmen Calvo contradice el sentido común

Al tiempo con este proyecto de ley, el feminismo socialista contradice el matrimonio y la familia natural, basado en la donación mutua. Carmen Calvo contradice, además, el sentido común. El problema es que la familia, el matrimonio, y en general el amor erótico se ha basado en la mutua donación entre hombre y mujer. Clavo denuncia que la mujer no es propiedad del hombre. Pues sí Señora, lo es, como el hombre es propiedad de la mujer, como ambos cónyuges, viven al menos en el matrimonio cristiano, con “recíproca sumisión”. El uno al otro y el otro al uno.