• Es otra de las grandes mentiras del feminismo.
  • El hombre no puede quedarse embarazado.
  • Sin madres no hay hijos. Y sin hijos hoy, no habrá pensiones mañana.
  • Desde que la mujer se incorporó al mundo laboral externo no tenemos hijos.
  • Aspiramos a la vanidad mundana, pero eso no es compatible con una familia numerosa.
  • Y sin familias numerosas el sistema público de pensiones quiebra.
  • El modelo es el preindustrial: cuando hombre y mujer trabajaban en casa. Los dos.
El miércoles 13 habrá un muy solmene pleno en el Congreso de los Diputados, dedicado a las pensiones. ¿A que no sirve de nada? A ver: la buena noticia es que hay muchos viejos porque en España se vive muy bien. Es cierto que los médicos no nos han alargado la vida, más bien la vejez, pero lo cierto es que, aunque no sea en perfecto estado de revista, conseguimos llegar a los 90 con relativa facilidad. Encima la generación que se acaba de jubilar -no se enfaden, son datos- lo ha hecho muy pronto y entonces nos encontramos con más de 9 millones de pensiones con sus correspondientes nóminas mensuales. ¿Solución a corto plazo? Retrasar la edad de jubilación, no hay otra. ¿Solución a largo plazo? Tener más hijos y rejuvenecer la pirámide de población para que cada trabajador en activo no tenga que alimentar casi a 1,5 miembros de las llamadas clases pasivas. Y aquí llegamos a la conciliación. La conciliación no existe. Es otra de las grandes mentiras del feminismo. El padre no puede sustituir a la madre, por ejemplo en la gestación. Y sin madres no hay hijos. Y, sin hijos hoy, no hay pensiones mañana. Esto es de cajón. Ahora bien, tras el aquelarre feminista del pasado día 8, la maternidad se considera el enemigo y la vanidad mundana, en el mundo, es un "derecho". Y así, cada vez tenemos menos hijos y cada vez la pirámide de población no se nos va a la porra. Resumamos lo que ninguno queremos oír pero tendremos que sufrir: desde que la mujer se incorporó al mundo laboral externo no tenemos hijos. Aspiramos, todos y todas, a la vanidad mundana, pero eso no es compatible con una familia numerosa. Y resulta que sin familias numerosas el sistema público de pensiones quiebra. El modelo es el preindustrial: cuando hombre y mujer trabajaban en casa. Los dos. La unidad familiar era también unidad económica, era el gran esquema de la propiedad privada. Y tanto hombre como mujer, padre como madre, eran más libres. Eulogio López [email protected]