• El ser humano puede contemplar todos los horrores que guste, mientras no los idolatre.
  • Y eso es justamente lo que estamos haciendo: adorar lo feo.
  • No, no me refiero a la CUP.
  • La moda es efímera: sólo los años la acreditan como tradición.
  • El feísmo es una moda… peligrosa.
  • Porque la cordura puede jugar con la locura, pero no conviene que suceda lo contrario.
Decía Chesterton que lo reciente no tiene por qué ser bueno y mucho menos permanente. Por ejemplo, el aborto es nuevo, pero resulta reciente y, desde luego, espero que no sea permanente. La ideología de género no es nueva, pero sí reciente pero nunca será permanente. Al final, todo lo que no acaba siendo tradición se convierte en moda. Las mentes débiles aman la moda, las mentes recias aman la tradición, porque sólo el paso del tiempo acrisola las ideas, los principios y las costumbres. La moda es efímera, la novedad lo será si no se convierte en tradición. Y es así como entramos en el terreno del feísmo, no de los principales enemigos de nuestro tiempo. Porque claro, si la novedad se queda en moda efímera me preocupa menos que si esa novedad es lo feo… convertido en objeto de adoración. De hecho, sospecho que el feísmo es el mayor enemigo de nuestro tiempo. Para entenderos, el ser humano puede contemplar todos los horrores que guste, mientras no los idolatre. Y eso es justamente lo que estamos haciendo: adorar lo feo. No, no me refiero a la CUP. También porque la cordura puede jugar con la locura, pero no conviene que suceda lo contrario. Mire lo feo, mientras sepa que es feo y despreciable no me preocupa… pero no lo idolatre. Eulogio López [email protected]