• La gran manipuladora se vio alentada por el general Sanz Roldán, el mayor hacedor de noticias falsas del país.
  • Y acompañada por los señores de la prensa, cómplices de la posverdad.
  • Y es que todos ellos, políticos, espías y editores, coinciden en sembrar la verdad oficial: es decir, lo políticamente correcto.
  • Y naturalmente, todos los que se enfrentan a la 'verdad oficial', son unos mentirosos.
  • Al oligopolio poli-mediático no le gusta internet.
  • Pero no lo duden: en la sociedad de la información, la verdad circula por canales pequeños. Lo grande es una gran mentira.
La desinformación que provocan las "noticias falsas" ('fake news') preocupa al Gobierno Rajoy. Por eso, el Ministerio de Álvaro Nadal, ha organizado una jornadas sobre las noticias falsas y la posverdad. Y así, con peligro de hacer daño al andar, por pisarse su enorme caradura, doña Soraya Sáenz de Santamaría fue la estrella invitada, acompañada de su gran aliado político, el general en jefe del CNI, Félix Sanz Roldán (en la imagen). Es decir, la directora de la fábrica de mentiras de la Moncloa, ilustrísima señora vicepresidenta del país, y el hacedor de los mayores bulos que recorren España, el jefe de los espías, se convertían, por un día, en los luchadores por la verdad y contra la posverdad. Con la alianza de los señores de la prensa, los grandes editores que han visto cómo los Google y Facebook les robaban el negocio de la publicidad y la diminuta prensa independiente de internet, a la que ellos califican, despectivamente, como "los confidenciales", les arrebataban el monopolio de la información. Y es que ambos, políticos y editores, coinciden en sembrar la verdad oficial: es decir, su gran mentira, lo políticamente correcto. Es decir, la auténtica posverdad. Y, naturalmente, todos los que se enfrentan a la 'verdad oficial' son unos mentirosos. No es casualidad que al oligopolio poli-mediático, a los cuatro grandes grupos editoriales, al duopolio de TV, no le gusta internet. En Internet, cualquier periodista independiente puede jugar a ser Polanco. Basta con que posea información, piense de vez en cuando y no se dedique a copiar lo que hacen los grandes.  Y no lo duden: en la sociedad de la información, la verdad circula por canales pequeños. Lo grande es… una grandísima mentira. Pero oiga, lo de convertir a Soraya y a Sanz Roldán -conocido, y temido, en los cenáculos madrileños como el Félix el Gato- en adalides de la verdad es como meter al zorro, y al gato, en el gallinero. Convertir a los dos adalides de la mentira, de la manipulación informativa y de la censura en modelos de la información veraz… eso ya me resulta demasiado fuerte. Eulogio López [email protected]