• Para rezar hay que saber, aunque se aprende rápido.
  • Así que… a rezar y ayunar, el 23 de febrero, por uno de los pecados que más daña a la creación: la matanza de inocentes.
  • Para ayunar sólo hay que tener ganas.
  • Aunque sería mejor enfatizar el 25 de marzo, Fiesta de la Anunciación y del Niño por nacer.
  • Precisamente, este año 2018, el 25 de marzo cae en domingo. ¿Por qué no montar una eucaristía en la calle?
El metalenguaje progre nos puede llevar a confundir, cómo no, las palabras del Papa Francisco (en la imagen). El Pontífice de ha sumado a una iniciativa de los obispos italianos y pide a todos, creyentes y no creyentes, que el próximo 23 de febrero (nada que ver con el 23-F, en serio) se realice una jornada de oración (para eso hay que aprender a rezar, aunque es fácil) y de ayuno por la vida. Por eso, por lo del metalenguaje, conviene aclarar lo de 'vida'. Se refiere, por si alguien no lo ha entendido bien y piensa que se trata de una campaña pro-Diana Quer (que también pero ahora no hablamos de eso). En el plano sociológico y político por la sencilla razón de que suprimido el derecho a la vida del más inocente y más indefenso, el concebido y no nacido, no hay derecho alguno ni democracia alguna, por mucho que se vote. Una democracia abortera no es democracia. En el plano sobrenatural, que no es nada plano, porque uno de los pecados que más daña a naturaleza humana es el asesinato del inocente a manos de sus propios padres. El pecado daña la creación, dijo un místico: el del aborto de forma directa y literal. Por cierto, no tengo claro si me gusta esa novedad de la dignidad del niño por nacer. Sólo faltaba que no la tuviera. Me gustaría más ver cómo se relanza la Fiesta de la Anunciación de María (25 de marzo) como el Día del Niño por nacer, el Día de la Vida, también en el seno de la Iglesia y llevando la eucaristía (la gran arma contra el homicidio) a la calle. Y este año 2018 resulta que el 25 de marzo cae en domingo. Buen día para empezar. En cualquier caso la idea de los obispos italianos, mundializada por Francisco, es buena: para acabar con el aborto, nada mejor que rezar y ayunar. Siempre será más costoso que el ayuno de algunos y algunas para adelgazar. Eulogio López [email protected]