Comenzamos esta crónica semanal sobre persecución a los cristianos en Kazajistán, donde recientemente se inauguró una basílica en memoria de los mártires del comunismo, recogió Infocatólica de Fides.

Mons. Adelio Dell’Oro, obispo de Karaganda, explicó: «El título de basílica menor otorgado a la iglesia de San José en Karaganda es un reconocimiento muy importante para los católicos de Kazajstán. Es un verdadero santuario: muchos van allí en peregrinación, porque en su interior están las reliquias del sacerdote mártir del comunismo Vladislav Bukovinskyin. Además, aquí se encuentran las raíces de la presencia católica kazaja durante las décadas de represión comunista soviética, cuando no era posible profesar la propia fe. Es una iglesia única, porque es una de las primeras registradas oficialmente en Kazajstán, en 1977. Con motivo del cuadragésimo aniversario de la consagración, solicité la concesión del título de basílica menor, y el Papa Francisco aceptó nuestra solicitud».

Los orígenes de la iglesia de San José se remontan al período posterior a la muerte de Stalin: en 1953, algunos sacerdotes liberados de los campos de concentración llegaron a la ciudad de Karaganda. «Entre ellos, el padre Wladislav Bukowinsky, el obispo greco-católico Alexander Khira, el padre Alexander Staub, el padre Alexiy Zaritsy, el padre Albinas Dumblyauskas y otros. Todos estos sacerdotes bautizaron, confesaron, celebraron la Santa Misa y los matrimonios clandestinamente. A ellos acudía gente de regiones lejanas para recibir los Santos Sacramentos. También había muchas mujeres creyentes: Gertrude y Valentina Detzel, Maria Becker, Thea Balter, Flora Stivikh y muchas otras que, a pesar de las crueles persecuciones, se dedicaban a la catequesis para adultos, niños y adolescentes, que se preparaban para la Primera Comunión y a los demás sacramentos», dice Mons. Dell’Oro.

Malawi: tres iglesias profanadas en dos meses

Nos vamos ahora a Malawi donde, después del tercer caso de profanación de una iglesia en los últimos dos meses, el obispo de la Diócesis de Mangochi, Mons. Montfort Stima, pidió al Gobierno que proteja a la Iglesia Católica y llamó a los ciudadanos a unirse para “hacer frente a estos ataques”, informa Fides.

El más reciente ocurrió la noche del 7 de octubre, cuando bandidos atacaron la comunidad parroquial de Nsanama en Machinga. Los asaltantes vulneraron la seguridad del Convento de las Hermanas Canossianas y robaron la Sagrada Eucaristía, dinero en efectivo, una computadora portátil y teléfonos celulares, para luego escapar del recinto.

El 30 de agosto, delincuentes también profanaron la Eucaristía y robaron diversos objetos de valor en la capilla del convento de la parroquia de Kankao (Mangochi), donde sirven las Hermanas Poverelle. Y el primer ataque ocurrió en la parroquia católica de San Patricio de la Arquidiócesis de Lilongwe (Malaui).

Mons. Stima llamó a los fieles a unirse en una novena para “pedir perdón al Señor Jesucristo por el robo y rezar para que los responsables sean encontrados y que la justicia fluya como un río”.

India: detenido un jesuita, promotor de los derechos humanos, pese a las protestas de la Iglesia y de las ONG

Y en la India, bajo la acusación de cultivar supuestos vínculos con grupos rebeldes maoístas y organizaciones ilegales, el padre jesuita Stanislaus Lourduswamy, de 83 años, sacerdote comprometido con la promoción de los derechos humanos y el desarrollo de los grupos más desfavorecidos, fue arrestado en Ranchi, informó Fides.

La Agencia Nacional de Inteligencia (NIA), que se ocupa de la lucha contra el terrorismo, ordenó la detención y sacó al religioso de su residencia en Ranchi, capital del estado de Jharkhand, en el este, en la tarde del 8 de octubre.

Su detención ha generado un movimiento de protesta abierta por parte de la Iglesia local y las ONG que conocen bien el compromiso y dedicación del religioso. El Foro de Religiosos por la Justicia y la Paz, que incluye a religiosas, sacerdotes, religiosos ha denunciado “el trato inhumano reservado por los agentes al p. Stanislaus, anciano y frágil, ciudadano indio amante de la paz, que ha dado su vida al servicio de las tribus y de los marginados. Esto dice mucho sobre el deterioro del estado democrático en el país”.

En cualquier caso, urgen oraciones por los cristianos perseguidos por su fe en Cristo.