Nos ha pillado con las maletas ya casi dentro del coche para disfrutar de unas merecidas vacaciones, eso así, algo atípicas, como la fecha que ha elegido Unicaja para presentar los resultados del segundo trimestre del ejercicio, resultados que vienen confirmando la línea de la entidad dirigida por Manuel Azuaga.

El resultado neto atribuido que presenta a 30 de junio es de 61 millones de euros (M€), frente a los 116M€ del pasado ejercicio, un 47,5% menos. Pero la cuenta de resultados tiene mucho que desmenuzar y algunas de ellas ya las empezamos a observar en el trimestre pasado.

El margen de intereses de 277M€ resulta un 5,3% inferior al de 2019 y tan solo 3M€ menos que el del trimestre anterior, con reducciones tanto en ingresos como en gastos por intereses, lo que evidentemente significa una reducción de la actividad, unida a los tipos más bajos que imponen las operaciones garantizadas por las líneas avaladas por el ICO para reactivar la actividad económica, en el caso de Unicaja con unas 10.500 solicitudes registras por unos 750M€ y unas 21.000 moratorias de pago de cuotas, por 840M€.

Pero el margen bruto ha crecido un 6,8% (+34M€) más que en junio de 2019. Aquí, ya que los dividendos de entidades valoradas se encontraban congelados por la pandemia, las comisiones habían registrado el mismo resultado, 114M€ por la menor actividad registrada, se han tenido que realizar plusvalías con ventas de cartera de renta fija por las que han obtenido 37,7M€ más que en el pasado ejercicio y añadir otros 21,7M€ más en otros ingresos de explotación por el acuerdo con el nuevo accionista mayoritario de Caser, Helvetia, para continuar con la comercialización de los productos de la primera.

También en los gastos ha llevado a cabo una contención durante el semestre que, nos dicen, ha estado por encima de la reducción prevista en el plan estratégico del ejercicio y que ha supuesto 13M€ menos en el conjunto de costes respecto a 2019, un 4,3% menos. El margen de explotación antes de saneamientos, con todos estos extras que se han registrado como consecuencia de la situación extraordinaria, ha sido de 239M€, un 24,3% más que en 2019.

Buena la cintura que ha mantenido la entidad para, en tiempos de crisis, realizar extraordinarios y lograr un buen margen de negocio. Al fin y al cabo, los extraordinarios están para situaciones como estas, pero han de recordar que son limitados. Veremos en próximos trimestres si esto continua así y si van a poder hacer gala de esta cintura extraordinaria.

Ahora vamos con la parte más dura en este semestre en las cuentas de resultados de las entidades financieras, que no es otra que el apartado de provisiones y deterioros. En el total de los seis meses, entre saneamientos y provisiones ha registrado 154M€, de los que 109M€ han sido en el segundo trimestre. De los 154M€, 103M€ son relacionados con el COVID-19. Retomando nuestro comentario del trimestre pasado y los ya hechos en otras entidades, parece que la pandemia haya servido de excusa para hacer dotaciones extraordinarias en activos dudosos y que en condiciones normales se lo habrían pensado dos veces para hacerlas y habrían preferido su aplazamiento. Vamos, como dice el refrán, aprovechando que el Pisuerga……

En el capitulo de ratios, el de eficiencia (50,4%), se ha reducido en un 6,3%, el ROE también lo hace un 2,9%, que sin COVID lo habría hecho en un 0,8%. El ratio de morosidad es del 4,5%, un 1,4% menor que el pasado ejercicio y un ratio de cobertura del 60,9%, 8,8% superior al del 2019.

La liquidez disminuye un 6,7% y su ratio queda en 69,7%, mientras que el LCR, con un crecimiento del 10 pp, se sitúa en un 346%.

La solvencia, al igual que a la mayor parte de las entidades y debido principalmente a las auto restricciones en el reparto de dividendos, se ha visto mejorada. Así, el ratio CET1 fully loaded crece un 1,3% hasta el 14,42%.

Con estas cifras y la ayuda de extraordinarios, Unicaja parece haberse vacunado en este primer semestre, pero la incertidumbre está en si tendrá suficientes anticuerpos para afrontar el resto del año.