• El gigante japonés está en declive y su unidad de chips es la única deseable.
  • Por eso decidió ponerla en venta… y no es raro que saliera más de un pretendiente.
  • Entre ellos, están la taiwanesa Foxconn y las estadounidenses Western Digital y Broadcom.
  • También el Gobierno nipón, que respalda la oferta de un consorcio. Paradójicamente, la oferta elegida por Toshiba para negociar.
  • Y claro, Western Digital se cabrea y le denuncia por pasar de su derecho para negociar cualquier venta en exclusiva.
  • Y los japoneses responden con una demanda por interferir en el proceso de venta para frustrarlo y le reclaman 943 millones.
Toshiba está en una delicada situación que puede llevar a su fin, y con ello, suponer un gran fracaso del modelo japonés de grandes empresas privadas frente al francés de multinacionales públicas. Y ahora parece que se cumple el refrán de que a perro flaco, todo son pulgas porque ha retrasado la venta de su unidad de chips y vive un cruce de demandas con Western Digital. De hecho, la unidad de chips es la única que puede salvar a Toshiba del declive. Por eso decidió ponerla en venta… y no es raro que saliera más de un pretendiente: entre ellos, la taiwanesa Foxconn y las estadounidenses Western Digital y Broadcom. Pero el Gobierno nipón no se ha quedado de brazos cruzados: ha respaldado al fondo nipón Innovation Network y al Banco de Desarrollo de Japón, que junto a la firma de inversión estadounidense Bain Capital y el fabricante de chips surcoreanos SK hyinx han puesto una oferta encima de la mesa. Y precisamente, Toshiba ha elegido a este consorcio para negociar. Algo que no ha gustado a Western Digital, que además es socia de Toshiba en algunas de sus plantas de fabricación, y le ha denunciado por no tener en cuenta su derecho para negociar cualquier venta en exclusiva. Claro que la compañía que preside Satoshi Tsunakawa (en la imagen) no se ha amilanado y han respondido con otra demanda, reclamándole 943 millones de euros por interferir en el proceso de venta y haber exagerado sus derechos. Cristina Martín [email protected]