• En Reino Unido está pendiente de la subasta de 4G y 5G, retrasada por las demandas de algunos operadores que denuncian las restricciones impuestas.
  • Alemania: las elevadas inversiones en fibra óptica anunciadas por Vodafone han puesto en jaque al sector en aquel país.
  • En Colombia se han despejado las incertidumbres, pero aún quedan por cerrar los flecos acerca del coste variable que podrían tener los complementos de pensiones del sistema Parapat.
  • Y lo peor está en México, donde la filial no levanta cabeza y, ademas, tendrá que pagar a América Móvil por conectar las llamadas de terceros a su red.
Sin prisa pero sin pausa. José María Ávarez Pallete (en la imagen) tiene ante sí un otoño intenso en el que tendrá que tomar algunas decisiones relevantes que marcarán el futuro de Telefónica. Por ejemplo, en Reino Unido. Los planes de Pallete no han variado desde la Junta General de Accionistas, celebrada en junio. O2 saldrá a Bolsa cuando se presente la oportunidad. Ahora bien, lo lógico es pensar que Pallete no dará un paso al frente definitivo hasta que no se celebre la subasta de 4G y de 5G. El problema está en las denuncias que han presentado Everything Everywhere (EE), filial de BT, y Three, que no están de acuerdo con las limitaciones impuestas por el regulador para pujar por el nuevo espectro. Y son un problema porque la subasta, prevista para noviembre, no se llevará a cabo hasta que las denuncias se aclaren. En cualquier caso, el asunto es vital para Telefónica: es la mayor subasta de espectro para la teleco en lo que va de año y marcará el futuro de O2, una filial que en 2016 aportó el 13,2% de los ingresos del grupo. La situación en Alemania es bien distinta. Telefónica Deutschland tiene una posición destacada y goza de una sólida capacidad de generación de caja. Ahora bien, el nuevo plan estratégico presentado por Vodafone, en el que incluye elevadas inversiones en fibra óptica, ha zarandeado el sector en aquel país. Es cierto que Alemania no es un país convergente como España -no incluye oferta televisiva-, pero nadie quiere quedarse atrás en el despliegue de fibra. El asunto está en manos de Pallete (Alemania aporta el 14,4% de los ingresos totales), aunque el hecho de que Telefónica mantenga un acuerdo con Deutsche Telecom de acceso a sus redes avanzadas, le resta presión y le permite dilatar la decisión. Vamos con Colombia. Efectivamente, la situación se ha tranquilizado sobremanera este verano, después de la capitalización destinada a pagar de manera anticipada las obligaciones con el gestor de fondos de pensiones de la antigua compañía estatal de telecomunicaciones, Parapat. Además, la operación no ha tenido un impacto significativo en la deuda del grupo (unos 40 millones de euros, el 0,1% de la deuda financiera neta aproximadamente). Una buena noticia, sin duda. Ahora bien, aún quedan por cerrar los flecos acerca del coste variable que podrían tener los complementos de pensiones del sistema Parapat. En todo este recorrido, la peor parte se la lleva México. Y más preocupante aún: no hay visos de que la situación vaya a mejorar en el corto y medio plazo, a pesar de los buenos deseos de Pallete que, preguntado por la posible salida de Telefónica de México señaló -junio de 2017- que el objetivo era "mejorar". Lo cierto es que si aparece una oferta medianamente convincente, Pallete no dudará en vender la filial. Sobre todo después de la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el pasado 16 de agosto, acerca de la Tarifa Cero: los rivales de América Móvil (Carlos Slim) tendrán que pagarle por conectar las llamadas de clientes de terceros a su red. La tarifa aún no se ha concretado -será el Instituto Federal de Telecomunicaciones el que la determine-, pero estará vigente ya en enero de 2018. Al fondo, la deuda del Grupo, que en primer semestre del año se redujo en 3.706 millones de euros (deuda neta) y se situó en los 48.487 millones, aunque el endeudamiento financiero bruto de la compañía aumentó en 2.134 millones. Sea como fuere, Pallete ha logrado tranquilizar a los mercados y convencerles de que la compañía es capaz de reducir el apalancamiento de manera orgánica. Eso le permite no malvender activos y no tomar decisiones precipitadas. Pero, en cualquier caso, las tiene que tomar. Pablo Ferrer [email protected]