• La norteamericana tiene un lío importante con Time Warner.
  • Pero pretende la mayor red de banda ancha que ninguna operadora posee en Iberoamérica.
  • Y otra que mira de reojo a la teleco española es Deutsche Telekom.
  • Mientras, Pallete permanece firme: lo importante no es la capitalización sino el ebitda.
Días atrás, Vodafone anunciaba que negociaba la compra de activos con Liberty (más contenidos que bits) pero inmediatamente aclaraba que no estaban manteniendo negociaciones con vistas a una posible fusión. Y es que la histeria sobre fusiones corporativas en telecomunicaciones se ha disparado. Telefónica es una pieza muy deseada por muchos. Por ejemplo, por la norteamericana ATT y la alemana DT. José María Aznar, ya expresidente, quiso hacerse con el cargo de presidente de los mercados globales del mundo mundial. Sólo que ese cargo no existe. Pero él no lo sabía, así que un día le tentó vender Repsol a la Exxon y al otro coqueteó con la idea de que ATT se comiera a Telefónica. No consiguió nada, ciertamente, pero abrió dos melones que mejor hubieran permanecidos cerrados y bien cerrados. Porque la actual ATT, desbordante de liquidez, quiere colarse en el segundo idioma del mundo. En México pelea con Carlos Slim y si algo anhela es la red de banda ancha de Telefónica en todo el subcontinente hispano: la mayor de Iberoamérica. Además, ATT es un alumno tardío de la convergencia y quiere, de ahí lo de Time Warner, gente con experiencia en eso, bits contenidos, teleco vídeo. Por su parte, la alemana Deutsche Telekom, que creció gracias a su presencia en Estados Unidos, exhibe, según un banco de inversión muy interesado en el futuro de Telefónica, su condición de empresa europea, al que no se pueden oponer reservas según el Tratado de la Unión. Sus poderes son una capitalización de 65.000 millones de euros, frente a los 46.000 de Telefónica. Con Telefónica, DT conseguiría un perímetro geográfico con el que jamás había soñado. ATT, por su parte, anda ahora mismo muy preocupada por la paralización de su fusión con Time Warner, pero volverá a la carga. En el entretanto, ¿qué piensa el afectado? Pues Pallete ha decidido retar a los analistas y otros maestros del mercado. Ha decidido que no quiere reducir perímetro para reducir apalancamiento, ha decidido que lo importante no es la deuda sino el ebitda. Naturalmente, la bolsa no le perdona tamaño desafuero y la cotización anda anclada. Sí, eso suena como la mejor defensa anti-opa pero hay que tener cuidado: con la infraestructura de Telefónica un grande podría hacer un esfuerzo para luego trocear. Eso también representa un peligro. Eulogio López [email protected]