Lituania ha declarado el negocio de los vientres de alquiler contrario a la dignidad de las mujeres y de los niños y, según Claire de La Hougue, doctora en Derecho e investigadora del Centro Europeo por el Derecho y la Justicia (ECLJ, por sus siglas en inglés), ha llegado el momento de trabajar por una resolución a nivel internacional.

Según publica Religión en Libertad, el Parlamento lituano, llamado Seimas, adoptó el 25 de junio pasado, por una aplastante mayoría de votos (54 contra 4, con 3 abstenciones), una Resolución condenando toda forma de maternidad subrogada. Redactada por diputados cristiano-demócratas, este texto ha recibido el apoyo de los miembros del resto de partidos, sobre todo los verdes y los socialdemócratas.

La resolución constata, ante todo, que esta práctica es contraria a numerosos tratados internacionales: los que prohíben la venta de niños, la trata y la esclavitud; los que garantizan los derechos de las mujeres, especialmente contra la explotación de sus órganos reproductores; los que protegen los derechos de los niños o regulan la filiación, la adopción o la biomedicina.

También recuerda diversas resoluciones del Parlamento europeo e informes internacionales que subrayan la violación de la dignidad de las mujeres y los niños implicados, que son tratados como mercancía, como también el alto riesgo que corren las personas implicadas de caer en la trata de personas.