• La presión competitiva en Europa provoca la caída de ingresos en Reino Unido (4,7%), Alemania (2,8%) y España (1,3%).
  • Pero en Brasil aumentan un 8,4%.
  • Fusión sigue siendo fundamental y crece un 10%.
  • El mercado premia estos resultados y la cotización sube más del 3,9%.

Desde la llegada del maratoniano Álvarez-Pallete a la Presidencia de Telefónica su trabajo ha estado centrado en una de las mayores reestructuraciones que la multinacional ha experimentado en su historia. La necesidad de responder a los nuevos retos del sector de las telecomunicaciones, convirtiendo a la entidad en una compañía de plataformas, y la urgencia de reequilibrar el balance de una entidad excesivamente endeudada, ha sido un esfuerzo importante que ha derivado en unos cuantos años de travesía en el desierto, con beneficios anuales exiguos que han deprimido sobremanera su cotización bursátil. Tampoco las expectativas económicas eran buenas como para darnos grandes alegrías. Los resultados del ejercicio 2017 son, en principio, una buena noticia, al ser indicativos de un enderezamiento del rumbo y en la creación de una base de crecimiento para el futuro. Ello ha permitido la acometida de una importante remodelación de su cúpula directiva en el mes de enero con la tranquilidad de haber cumplido con sus obligaciones. En concreto, los resultados presentados este jueves evidencian la obtención de un beneficio de 3.132 millones de euros, un 32,2 % más que los obtenidos en el ejercicio anterior. Especialmente interesante es el resultado obtenido en el último cuatrimestre del 2017, en el que el beneficio de 693 millones representa 4,8 veces más que el obtenido al cierre del año 2016. Todo ello apoyado en el mayor despliegue de las redes de banda ancha ultrarrápida, en un país como el nuestro en el que la extensión de este tipo de redes empieza a ser la envidia de Europa. La base de estos beneficios ha sido un incremento de los ingresos superior a lo esperado: un 3,6% más respecto al 1% previsto. Los ingresos del último trimestre del año se han elevado a 13.162 millones de euros, un crecimiento del 4,8% sobre la base de un incremento de ingresos de datos móviles del 19,5%, toda una evidencia de por dónde va el mercado. Ello ha derivado en un aumento del resultado bruto de explotación del 7,1%, hasta los 16.187 millones, y en un resultado operativo que, con un incremento del 24,2%, ha quedado fijado en 6.791 millones de euros. Todo ello pese al efecto negativo del tipo de cambio, especialmente el peso argentino y la libra esterlina. Las divisas reducen en 3,2% el crecimiento interanual de los ingresos y en 4,7% el resultado bruto de explotación. El principal mercado de Telefónica, el español, experimenta una reducción de ingresos del 1,3%, dado su carácter ultracompetitivo. Un comportamiento mejor que el experimentado en Alemania -una reducción del 2,8%- y en Reino Unido -una caída del 4,7%- y peor que en Iberoamérica -una bajada exigua del 0,2%-. Por su parte, en Brasil, los ingresos aumentaron en un 8,4%. Todo ello apoyado en un total de 343 millones de clientes, un 1,9% menos que hace un año, pero de más calidad. Es decir, pagan más por el mismo servicio: más o menos 86,1 euros como ingreso unitario sobre la base de clientes de fibra y líneas máquina a máquina, según informa Telefónica. Movistar Fusión creció en un 10% en el último año, hasta los 20,3 millones de líneas, con la aportación de 1,1 millones de nuevos accesos móviles y 400.000 de televisión de pago. Este dato de beneficios, sin ser malo, queda ensombrecido por el verdadero reto y éxito de la empresa, reducir su deuda. A lo largo del año, la deuda ha experimentado una reducción del 9% (4.265 millones de euros). La deuda financiera neta se sitúo al cierre del ejercicio en 44.230 millones de euros como consecuencia de los recortes importantes del último trimestre del año, fundamentado en la generación de flujo libre de caja, la venta del 40% del Telxius (1.275 millones), la emisión de instrumentos de capital y el menor valor en euros de la deuda neta que posee la entidad en divisas. Los objetivos en el futuro: incrementar ingresos en 2018 en un 1% y una mejora del resultado bruto de explotación del 0,5%. Ello permite anunciar, con cierta alegría, el reparto de un dividendo para el ejercicio 2018 de 0,4 euros por acción, sobre la base de un beneficio por acción de 0,56 euros, un incremento del 33,9%. No obstante, el consejo de los analistas es vender, por mucho que los fundamentales marquen buenos indicadores de compra. De hecho, a dos horas del cierre de la sesión, los títulos de la teleco subían más de un 3,9%, hasta los 7,94 euros por acción. Rodrigo de Silos [email protected]