• El beneficio en el primer trimestre mejora un 42,2% (779 millones) gracias a las ventas ( 5%).
  • Avance excepcional de la cifra de negocios en Brasil, mientras retrocede en otras áreas geográficas.
  • Y excepcional también el aumento de los gastos operativos (281 millones) por el mayor coste en redes y sistemas.
  • No genera un flujo de caja positivo para rebajar la deuda, a pesar de las buenas condiciones de mercado.

Primeras cuentas de Telefónica después de 20 años sin César Alierta en el consejo, 16 de ellos como presidente (lo dejó entonces con parte de su núcleo duro dentro del consejo, como Pablo Isla y Gonzalo Hinojosa). No haré ningún discurso panegírico sobre él y su labor al frente de la compañía, a pesar de conocer su leyenda como gurú económico, que se labró en especial en el Banco Urquijo, donde tuve la ocasión de coincidir con él. Las luces y las sombras de su mandato, a mi juicio, han marcado como mínimo un tiempo de renovación del gran dinosaurio de la comunicación, muy a pesar de lo mucho que queda por hacer para su total modernización. Sobre las cifras cerradas en marzo, que es lo que ahora nos interesa, me permito comenzar con una amarga queja. Llevo tiempo denunciándola y la CNMV lo ha advertido, aunque de forma aún tibia. Me refiero a las métricas como Ebitda, Oibda, OI, etc. que inundan los comunicados de sus cuentas, maquillando la esencia económica de su fin: informar a todos sus inversores, al margen del nivel de conocimiento financiero que tengan. El resultado en el primer trimestre ha ascendido a 779 millones de euros (M€), un 42,2% más que en 2016. Este resultado se ha cimentado en el crecimiento de las ventas, que aumentan en 621M€, un 5%. Las ventas conseguidas en Brasil son excelentes: crecen un 30,2% (3.165M€), y en el área geográfica de Hispanoamérica, factura un 7,6% más, equivalente a 231M€. El resto de áreas sufren descensos en la cifra neta de negocios, como Reino Unido (un 8,6% menos, equivalente a 151M€) y Alemania (-4,6%). En España, a pesar de los crecimientos en accesos en especialmente digitales, la cifra de negocios se reduce 82 millones (-2,6%). En cuanto a los gastos por operaciones, continúa la sangría en los gastos de personal, que ascienden a 1.818M€, 69M€ más que en 2016 ( 4%). Es cierto que se ha decelerado porque, como siempre he opinado sobre la sobredimensión de la plantilla, por efecto de los sucesivos planes y se nota que entramos en la zona de solución del problema. Al cierre del trimestre, está en 126.941 empleados, un 7,3% menos que en 2016. El incremento de los gastos operativos ha sido excepcional (del 8%, 281M€) por los mayores costes en redes y sistemas y la situación de elevada inflación en algunos países hispanoamericanos. La compañía arrastra un lastre peligrosísimo -no en una novedad- en su extraordinaria deuda financiera. Por sus costes, se está salvando gracias a la situación de los tipos de interés a la baja, lo que, unido a la refinanciación de gran parte de la deuda en divisas europeas. El resultado financiero en el trimestre es de -449M€, un 32% inferior al del 2016 (-659M€). El grupo sigue siendo incapaz de generar un flujo de caja positivo que le permita la amortización de deuda. El flujo procedente de operaciones ascendió a 2.743M€, mientras que los pagos por vencimientos de deuda lo fueron por 2.676M€, solo 67M€ para cubrir el resto de la actividad. Será un alivio para el próximo mes que percibirá 515M€ de O2 Alemania en concepto de dividendos y, como de costumbre, otro ingreso más por venta de activos, ya que en febrero suscribió un acuerdo pendiente de aprobación para la venta por 1.275M€ del 40% de Telxius. Todo igual para no cambiar. Rodrigo de Silos [email protected]