Los resultados presentados por Telefónica este jueves reafirman un mal ejercicio y justifican la caída de la cotización en bolsa, tal y como sucedió tras publicar las cuentas del tercer trimestre.

Primero vamos con el resultado del ejercicio, que asciende a 1.142 millones de euros (M€) (-65,7%) frente a los 3.331M€ obtenidos en 2018 y que ya nos parecieron flojos para las expectativas que los llamados mercados emergentes habían levantado. Pero vamos a ir por orden, ya que salta a la vista la principal causa de este terremoto en las cuentas de la compañía y que ya lo apuntábamos en el pasado trimestre: 1.734M€ más en gastos de personal, debidos, en parte, a los 2.170M€ que Telefónica ha destinado a reestructuraciones, y a los 1.614M€ que corresponden a provisiones por gastos de reestructuración debido al plan de bajas en España. Por un momento me gustaría volver a varios de mis artículos de hace cuatro años donde apuntaba que ya entonces la estructura de la compañía en España era insostenible, pero nadie había tenido el coraje de afrontarlo en aquellos momentos, y ahora que la competencia se ha consolidado y los márgenes son estrechísimos a mí me parece un poco tarde y veremos las consecuencias.

La cifra de negocios no ha sido para tirar cohetes, con 48.422M€, que ha representado un 0,6% menos que en 2018, donde ha destacado el crecimiento del 4,7% de Telefónica Reino Unido. Veremos qué pasará con el Brexit. Los descensos en Hispanoamérica del 6,9% y la sorpresa de la antes locomotora, Brasil, que después de una bajada en ventas de un -2,1% en el tercer trimestre se recuperó hasta el -0,9%.

Excluyendo los gastos de personal, el resto de los gastos operativos mejoran con una bajada del 1,3%. Hay que resaltar que los resultados por enajenación de activos, que en el tercer trimestre habían llegado a los 459M€, en el cuarto han crecido 662M€ con algunas ventas como torres en Colombia y Ecuador, 77M€ de activos en España y el centro de datos en Miami. Estos extraordinarios han sido la única forma de paliar en parte los costes incurridos y dar un resultado que no genere pánico en el mercado.

Así, el Oibda (resultado operativo antes de amortizaciones) ha sido de 15.119M€, que representa un 2,9% menos que en 2018, con bajadas del 22,6% en España y del 18,7% en América del Sur. Los resultados positivos han sido la sorprendente Telefónica Alemania con un +26,8% después de unos ejercicios mediocres. Reino Unido cerró con un crecimiento del +13,4% y Telxius, del +36,1%.

Como mínimo, José María Álvarez-Pallete ha hecho los deberes en la parte de la deuda, ya que los 37.744M€ de deuda neta registrados a final del ejercicio supone un 8,1% menos que en 2018. La generación de caja libre aumentó un 20,6% hasta 5.912M€, pero hay que tener en cuenta que una buena parte de esa generación es debida a las desinversiones financieras por 1.090M€ gracias a la venta de centros de datos, esto es, de activos generadores de negocio. Mientras, las inversiones nuevas han sido de 8.784M€, que representan en su conjunto un 8,2% más que en 2018, y donde sorprende la apuesta por el negocio en Alemania: 2.469M€, un 155,6% más que en 2018.

En cuanto al número de clientes, como es normal por la tremenda competencia que continúa registrando el mercado de las telecomunicaciones, la compañía ha registrado una pérdida del 3,4% de su clientela siendo los de telefonía fija los más afectados, con una pérdida del 11,3% y un 4,9% en televisión de pago, que lleva una curva de descensos que podría cuestionar la rentabilidad de la operación de Canal+.

La cotización, que ha llegado a caer más de un 6%, se ha suavizado y a media sesión descendía un 3,2%.

El enorme ‘ministerio’ que llegó a ser Telefónica ha de continuar su ajuste para poder competir, pero empezó muy tarde y ahora no puede correr, pues un descarrilamiento en los momentos en los que está el sector puede ser fatal. Le quedan temas técnico-políticos que también debe lidiar, y con habilidad, para no quedarse fuera de mercado. Los principales son el 5G con los chinos Huawei, tema de estrategia nacional, y el fiasco del Mobile (MWC) de este año.