• En plata: Isidro Fainé y Antonio Brufau seguirán ligados.
  • Hablando de ligazones: el divorcio con Criteria es legal pero no real.
  • Resultados de los nueve primeros meses: el modelo Caixa funciona y crea escuela.
  • Un problema: la capitalización está paralizada en los 25.000 millones de euros.
  • Caixabank ya ha pagado 210 millones de euros en concepto de devolución de cláusulas-suelo. En el 51% de los casos, le dio la razón al cliente.
  • Trasladar la sede Caixabank a Valencia era lógico. El resto de las sedes no.
  • ¿Pérdidas de depósitos el 1-O? Más protestas que fugas… pero Gortázar no da cifras.
"Buenos días a todos y a todas", aseguró un Gonzalo Gortázar (en la imagen) políticamente. Al Ceo de Caixabank sólo le alto añadir: "de parte de nosotros y nosotras". Deben ser los aires valencianos, nueva sede de Caixabank, desde donde presentó los resultados del banco correspondientes a los nueve primeros meses del tercer trimestre de 2017. Y por cierto, el modelo Caixabank, instaurado ya en tiempos de Isidro Fainé e implementado ahora el por el presidente Jordi Gual y el precitado Ceo Gonzalo Gortázar, funciona. Ahí están las cifras. No sólo funciona sino que además es copiado por el resto. Modelo sencillo: Con estos márgenes sólo se puede sobrevivir sin remunerar el pasivo y a costa de comisiones. El que quiera rentabilidad para sus ahorros que se marche al fondo. Ahí es donde el cliente puede ganar o perder, pero el banco siempre gana a costa de comisiones. Y, por cierto, donde más gana Caixabank es con los seguros, más que con los planes de pensiones o los fondos de inversión. Definición del modelo: no remunerar el pasivo y enviar el ahorro fuera del Balance. Y la banca se islamiza: los intereses no interesan, las comisiones sí. Ya saben que el Corán prohíbe la usura. El ejercicio 2017 está resultando 'profuso'. En primer lugar por la adquisición de BPI en febrero. Se defiende Gortázar asegurado que ellos no se fusionan porque ya se ha realizado una primera fusión transfronteriza europea con el BPI. Me parece bien que sigan valiendo lo mismo que hace un año: 25.000 millones de euros. Esa no es la capitalización en la que está pensado en el BCE que quiere un oligopolio bancario de dos puñados, mejor uno, de entidades-monstruo. Un panorama desolador pero a los eurócratas les mola… y al ministro Luis de Guindos también. Por el contrario, Gortázar está convencido de que el tamaño actual es el adecuado y cifras en dos años más el lapso necesario para integrar BPI. Además, aún no tiene el control definitivo del banco luso. Pregunten en Angola. Por otra parte ha sido el año del referéndum ilegal, irreal… y letal. Casi todas las preguntas de los periodistas se refirieren a la fuga de depósitos. Gortázar asegura que ha sido más la protesta que la fuga de capitales, pero al mismo tiempo se niega a dar cifras. Poco creíble pero probablemente no puede decir otra cosa. Y sí, se han marchado de Barcelona -la nueva sede de Caixabank es Valencia-, desde donde se dirige al mundo el Ceo de Caixabank. Lógico, porque un banco no puede romper el cordón umbilical del banco de referencia. En este caso, el BCE. Hasta ahí todo claro. Lo que no está tan claro es por qué se han ido de Barcelona Criteria o la Fundación Bancaria Caixa o todas las empresas del grupo Caixa. Ha sido el año del divorcio contable entre Criteria y Caixabank. Un divorcio contable pero no real, porque quien lidera el entorno  Caixa sigue siendo Isidro Fainé. En cualquier caso, Criteria ya tiene menos del 40% del capital del banco y el banco ha reducido su financiación a Criteria. Además, los consejeros no-criteria ya son minoría en Caixabank. Ahora bien, el divorcio contable -perdón, desconsolidación- significa otra cosa. Por ejemplo, debiera significar que las industrias participadas por el banco Caixabank (5% de Telefónica y 9% de Repsol) deberían pasar a Criteria, así como las participadas financieras del Grupo industrial Criteria a Caixabank. Pues bien, Gortázar responde a Hispanidad que nada de eso: no van a vender ni Telefónica ni Repsol. Asegura que esas participaciones pesan menos del 10% del capital… y que ya pesaban menos de ese 10%, antes del divorcio accionarial. Más cosas de los resultados de los nueve primeros meses: Caixabank continúa  vendiendo inmuebles adjudicados procedentes de la crisis, aprovechando los precios más altos de la vivienda y que, ¡oiga!, ahora se vende. No sólo eso: ya ha abonado 210 millones de euros en cláusulas suelo, prácticamente la mitad de las reclamaciones… considerando no que las cláusulas fueran legales, sino el patrón principal de conducta: ¿Se informó bien al cliente o no? En Caixabank consideran que su red no informó bien a la mitad de los clientes… y ya han pagado 210 millones de euros, el 92 del total reconocido. Faltan los que todavía no saben si aceptar la oferta del banco o marcharse a los tribunales. Fusiones. Ya sabemos que Caixabank ya no quiere comprar más en España pero Danièle Nouy, esa mujer que tanto ama a España, y Luis de Guindos, hablan ya del necesario oligopolio bancario europeo. Vamos, que quieren fusiones trasfronterizas. Gortázar responde que ellos han hecho ya la primera reforma transfronteriza y ni se plantea más fusiones europeas. Entre otras cosas, aunque esto no lo dice Gortázar, lo digo yo, porque les resulta ridículo. En efecto, es ridículo; fusiona dos bancos y tendrás tres problemas. De paso, deslocalizarás el crédito y te harás esclavo de los grandes banqueros, llamados a quebrar y a ser rescatados por el contribuyente… Vamos con el Procés. Gortázar dice lo que puede, ni más ni menos. ¿Pérdidas de depósitos el 1-O? Más protestas que fugas… pero Gortázar no da cifras. Lo cierto es que cundió el pánico en Caixabank y Sabadell y que se recuperó tras el anuncio de huida a Valencia y Alicante. Tan absurda era la enfermedad como la terapia curativa, pero así fue. ¿Se regresará a Barcelona? Ahora se dice que no, pero claro que se volverá. Eso sí, no será pasado mañana porque Caixabank es catalana y sabe que lo de Cataluña no está resuelto con el 155, ni mucho menos. El lavado de cerebro de una generación durará, al menos, otra generación. Eulogio López [email protected]