• FG se ha convertido en el apóstol de la digitalización pero ni el BBVA ni el Santander saben explicar de qué estamos hablando.
  • La banca digital de la entidad cántabra 'abre' de siete a nueve de la mañana. Es cuando se conectan más clientes.
  • En el Santander tienen dos ideas claras: la tecnología está al servicio del cliente y no al revés.
  • Y que la transformación digital resulta carísima: 1.300 millones de euros al año. Es como el AVE: lo amortizaremos en unas décadas.
Llevamos muchos años hablando de la banca digital y aún no sabemos qué significa exactamente a pesar de los intentos de Francisco González, el apóstol de la banca digital, por explicarlo. Pero ni en el BBVA ni en el Santander saben lo que es. ¿Transferencias a través del móvil? No, la digitalización es algo mucho más profundo, al parecer. Sea como fuere, el tema aporta muchos datos, algunos curiosos. Por ejemplo, que el Santander tiene unas 4.500 oficinas en España pero la más utilizada es la aplicación móvil, sobre todo de siete a nueve de la mañana, según Rami Aboukhair, consejero delegado de Santander España (en la imagen), que ha participado este lunes en el 31 Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, organizado por Ametic y el propio Banco Santander. Nadie sabe bien qué es la banca digital, pero Aboukhair tiene dos ideas claras: primera, que la tecnología está al servicio del cliente y no al revés. Al final, cuando tienen un problema o van a contratar un producto algo más serio, por ejemplo, una hipoteca, los clientes acuden a la sucursal. Quieren hablar presencialmente con alguien del banco, ponerle cara y ojos, preguntarle dudas, asegurarse de lo que firman… La otra idea importante: la digitalización es carísima, a razón de 1.300 millones de euros anuales. Es el dinero que emplea el banco cántabro para transformarse, una cifra similar a la del BBVA. ¿Cuándo recuperarán esa inversión? Ni idea. Es probable que nunca. Esto es: la transformación digital resulta carísima: 1.300 millones de euros al año. Es como el AVE: lo amortizaremos en unas décadas... aunque no sabemos en cuántas. Pablo Ferrer [email protected]