• El fugitivo de la justicia española considera que aún es el presidente de Cataluña al no reconocer la aplicación del artículo 155, por eso renuncia a su pensión de 112.000 euros.
  • Pero, por coherencia, también debería renunciar a su sueldo como diputado del Parlament, por la misma razón, no reconocer la aplicación del 155, que ha provocado las elecciones autonómicas del 21 de diciembre.
Carles Puigdemont ha renunciado a la pensión de 112.000 euros que le correspondería cobrar como expresidente de la Generalitat de Cataluña, porque considera que aún es el presidente de Cataluña al no reconocer la aplicación del artículo 155, según ha confirmado TVE. Sin embargo, Puigdemont ha decidido no renunciar al sueldo base que le corresponde como diputado hasta la constitución del próximo Parlament. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, había dictado una instrucción este martes dando un plazo de diez días hábiles para informarle de si Puigdemont solicitaba acogerse al Estatuto de expresidente de la Generalitat, lo que supondría acatar el 155, por el que el Ejecutivo de Mariano Rajoy cesó al Govern y convocó las elecciones del 21-D. En respuesta a esa instrucción de Montoro, el expresidente catalán ha acusado al Estado a través de Twitter de ser "una máquina de humillar instituciones y ciudadanos" y ha instado al ministro de Hacienda a dedicar su tiempo a "recuperar el dinero perdonado del rescate bancario". Según ha publicado 'elnacional.cat', Puigdemont no acepta haber sido cesado por el Gobierno en aplicación del artículo 155, por lo que consecuentemente tampoco acepta la condición de expresidente y el sueldo que eso conlleva. Según la ley catalana de los expresidentes de la Generalitat, Puigdemont hubiera podido cobrar 112.000 euros anuales durante cuatro años, equivalente al 80 por ciento del sueldo de antes de ser cesado. Los exconsellers Josep Rull y Jordi Turull, en prisión provisional acusados de rebelión, sedición y malversación, al igual que Puigdemont, también han renunciado al sueldo como exconsellers, pero no al de diputado, que asciende a 3.500 euros netos al mes, siempre y cuando acudan a los plenos. Ambos forman parte de la candidatura al 21-D de Junts per Catalunya que encabeza el expresidente catalán. Así que, por coherencia, Puigdemont también debería renunciar a su sueldo como diputado del Parlament, por la misma razón, no reconocer la aplicación del 155, que ha posibilitado las elecciones autonómicas del 21 de diciembre. Andrés Velázquez [email protected]