• En cualquier caso, si se hace con BPI (1,7 millones de clientes), Isidro Fainé ya habría conseguido ser el primer banco ibérico.
  • A pesar de la OPA, el banco portugués mantiene su intención de comprar Novo Banco, en subasta pública.
  • La oferta de Caixabank está sujeta a dos condiciones claras: el cambio en las limitaciones estatutarias y la mayoría de control.
  • El banco español tiene un 44,1%, pero necesita un 5,9% más para superar el superar el 50%.
  • En principio, Caixabank mantendrá el equipo gestor y luego vendrán las luchas por la marca.

Caixabank ha confirmado ya a la CNMV sus primeras intenciones en Portugal: lanzará una OPA sobre la totalidad del Banco Portugués de Investimento (BPI), el cuarto portugués por activos después de Caixa Geral de Depósitos, Novo Banco y BCP. El quinto es el Totta, filial del Santander. Si la operación de la entidad que preside Isidro Fainé (en la imagen) prospera y nada impide pensar lo contrario (uno negocia antes de lanzarse a una piscina de esa naturaleza), Caixabank da un gran paso en Portugal, donde ya controla el 44,1% del opado BPI, aunque no tiene todavía la mayoría de control a la que aspira. Pero las intenciones del banco español pueden ir más lejos: también tiene la mirada puesta en Novo Banco, el antiguo Banco Espirito Santo (BES), hoy en subasta pública. Si Caixabank lo compra también, completaría la red bancaria a la que aspira en Portugal y se convertiría en el primer banco en ese país si los fusiona. Novo Banco es, de hecho, la pieza clave para controlar la banca portuguesa. En cualquier caso, el primer fruto de la OPA sobre el BPI, que cuenta con 1,7 millones de clientes, convertía a Caixabank en el primer banco de la Península ibérica.

De momento, y es importante tenerlo en cuenta, BPI ha señalado a través de un comunicado que sigue en la puja para comprar Novo Banco, a pesar de la OPA lanzada por Caixabank. En concreto, el banco portugués confirma que "independientemente de la evolución de este proceso, seguirá adelante con su plan de negocio sin cambios y con entera normalidad, incluido su propuesta anunciada de adquirir Novo Banco según los términos establecidos por las autoridades".

La OPA de Caixabank es voluntaria y por un precio en metálico de 1,329 euros por acción. A ese precio, la adquisición de los 814,5 millones de títulos que aún no controla supondría el desembolso de 1.082 millones de euros. Caixabank tiene un 44,1% del BPI, pero aspira a superar el 50%, lo que le daría la mayoría de control.

La oferta, en cualquier caso, está sujeta a dos condiciones claras: obtener más del 5,9% de las acciones emitidas para superar ese 50%, y el cambio en las limitaciones que imponen los estatutos actuales del banco portugués. En concreto, la junta general de accionistas de BPI deberá suprimir la limitación del 20% de los derechos de voto que un mismo accionista puede emitir. Para que ese límite sea suprimido "es necesario el voto favorable del 75% del capital presente o representado en la correspondiente junta, sin que CaixaBank pueda votar más que por el 20% de los derechos de voto", ha explicado el banco en un comunicado.

La entidad española ha explicado también que seguirá "apoyando al equipo directivo del banco portugués, "cuya gestión prudente y eficaz ha logrado proteger a BPI de la inestabilidad que ha afectado al sistema financiero estos últimos años". Después vendrán las luchas por la marca. En otras palabras, por cómo se llamará, si seguirá como Banco Portugués de Investimento, o, directamente Caixabank. En cualquier caso, la entidad ha mostrado su "voluntad" de que BPI continúe como sociedad cotizada después de la OPA, "contando con aquellos accionistas, incluidos los representados en el consejo de administración de BPI, que decidan no vender sus acciones".

Rafael Esparza

rafael@hispanidad.com