• El expresidente de Catalunya Caixa ha declarado ante el juez "muy tranquilo".
  • Es investigado por el perjuicio causado a la entidad mediante operaciones inmobiliarias supuestamente irregulares entre 2000 y 2013.
  • Perjuicio que acabó con un agujero de más de 900 millones de euros, debida en parte a la "absoluta falta de preparación técnica" del equipo directivo.
Tras declarar como investigado en la Audiencia Nacional por un agujero patrimonial de más de 900 millones en Catalunya Caixa, su expresidente Narcís Serra (en la imagen) ha dicho que "he entrado muy tranquilo y salgo aún más tranquilo", y se ha mostrado convencido de que "todo acabará bien", recoge RTVE. El exvicepresidente del Gobierno ha llegado a la sede judicial a las 09:50 horas y ha declarado durante una hora y diez minutos, investigado por el perjuicio causado a la entidad mediante operaciones inmobiliarias supuestamente irregulares entre 2000 y 2013. Narcís Serra, que fue vicepresidente del Gobierno con Felipe González entre 1991 y 1995, llegó a la presidencia de Catalunya Caixa diez años después de dejar la política, tras unos años centrado en el sector privado, como consejero de las filiales de Telefónica en Brasil y Chile. En 2005 se puso al frente de Catalunya Caixa, fruto de la fusión de Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Tarragona, entidad que recibió un total de 13.221 millones de euros en ayudas públicas. La causa investiga una serie de operaciones inmobiliarias efectuadas entre los años 2000 y 2013, en las que la caja entró con una participación de aproximadamente el 50% junto con otros socios, y que posteriormente instrumentalizó a través de su filial Promotora Catalunya Mediterránea (Procam). Catalunya Caixa desarrolló una intensiva y creciente actividad inversora entre 2000 y 2007 en proyectos que, finalmente, no se pudieron realizar. El ministerio público cita como posibles irregularidades la compra de terrenos no urbanizables en España, Polonia y Portugal, incluso afectados por resoluciones legislativas que los calificaban de especial interés, lo que suponía "un riesgo en la inversión". El FROB presentó una denuncia y la entidad acabó siendo nacionalizada en 2011 por el presunto perjuicio que estas decisiones causaron, dejando un agujero de más de 900 millones de euros, debida en parte a la "absoluta falta de preparación técnica" del equipo directivo. CatalunyaCaixa recibió en ayudas públicas 12.624 millones de euros, a los que hay que sumar otros 1.000 millones procedentes del Fondo de Garantía de Depósitos para dar liquidez a los afectados por las participaciones preferentes. Tras su venta a BBVA, el Estado perdió más de 11.500 millones de euros. Andrés Velázquez [email protected]