• La muerte del fiscal argentino "reintrodujo el miedo en la sociedad argentina, conmocionada e impotente".
  • "La democracia argentina es una democracia con miedo, lo que la vuelve menos democracia".
  • "La página más oscura e incomprensible de la nueva democracia argentina". 
  • "Este sismo político ha puesto en riesgo nuestro sistema de convivencia".
  • El fiscal pagó "el precio de meterse con la impunidad".
En Argentina prosigue la conmoción por la aparición del cadáver del fiscal Alberto Nisman (en la imagen), que investigaba el atentado perpetrado en 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires, con un disparo en la cabeza. Nisman acusó el pasado miércoles a la presidenta argentina, Cristina Fernández, de "decidir, negociar y organizar la impunidad de los prófugos iraníes" acusados de perpetrar el atentado. El fiscal debía comparecer ayer ante una comisión del Congreso para dar cuenta de los avances de la investigación del caso.

La Fiscalía confirmó que el disparo en la cabeza se realizó con el arma encontrada junto al cadáver y que "no hubo intervención de terceras personas", si bien se investigará si "hubo algún tipo de inducción o instigación al suicidio".

Como explicamos, la noticia ha impresionado a toda la Argentina. Con la consigna 'Todos somos Nisman' -que aludía a la francesa "je suis Charlie Hebdo", que movilizó a millones de personas en París, tras el atentado terrorista a la revista de humor francesa- ciudadanos de todo el país salieron a la calle para expresarse tras el fallecimiento del fiscal especial del caso AMIA. Muchos de ellos portaban banderas celestes y blancas, cuenta Infobae.

¿Y qué ha hecho la presidenta argentina, Cristina Fernández, además de encerrarse en su despacho víctima de una crisis de ansiedad? No se le ocurrió otra cosa que colgar una carta en Facebook en la que, tras mostrar su "conmoción", denunció la existencia de una historia "muy sórdida" y de "interrogantes" tras la muerte del fiscal y defendió los intentos de su Gobierno por esclarecer el atentado contra la AMIA.

Fernández también denunció intentos de "desviar, mentir, tapar y confundir" sobre el atentado y cargó contra agentes de Inteligencia y medios opositores. También autorizó la desclasificación del material de inteligencia que utilizó Nisman para denunciarla por presunto encubrimiento de terroristas.

La prensa argentina también está sobresaltada y no es para menos. Los analistas destacan la decadencia de las instituciones del país. Para Carlos Pagni, en La Nación, "la democracia argentina es una democracia con miedo, lo que la vuelve menos democracia".

Joaquín Morales Solá destaca, también en La Nación, que se trata de "la página más oscura e incomprensible de la nueva democracia argentina".

Para Jorge Fernández, en el mismo periódico, Argentina "mete miedo" tras el suceso acaecido. 

Asimismo, en Clarín, Marcelo Birmajer señala que "este sismo político ha puesto en riesgo nuestro sistema de convivencia" y que "implica al Gobierno".

También en Clarín, Ricardo Kirschbaum afirmaba que la muerte del fiscal argentino "reintrodujo el miedo en la sociedad argentina, conmocionada e impotente". Y ha pagado "el precio de meterse con la impunidad".

Y en el mismo periódico, Horacio Jaunarena ex ministro de Defensa, aboga por "detener el avance de un modelo que está haciendo trizas el resto de la poca institucionalidad que le queda a la Argentina".

José Ángel Gutiérrez
joseangel@hispanidad.com