El ministro de Cultura y Deportes del Gobierno, Màxim Huerta, no está pensando en dimitir como consecuencia de las informaciones de El Confidencial que señalan que fue condenado por fraude fiscal según dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) emitidas en mayo de 2017. A primera hora de la mañana, el nuevo responsable ministerial ha defendido, en declaraciones a Onda Cero, que está al corriente de sus obligaciones tributarias y que no hay razón para renunciar al cargo por ser un asunto cerrado que se produjo hace 10 años, antes, por tanto, de acceder a su actual puesto, recoge La Vanguardia.

Huerta ha explicado que cree en la transparencia y por eso se ha avenido a dar las explicaciones en la emisora para aclararlo todo. “Si estoy en el Gobierno es porque creo que puedo hacer el trabajo”, ha comentado, para después dar a entender que el actual presidente del Ejecutivo central no conocía esa circunstancia que le afectó profesionalmente entre 2006 y 2008. Sí ha reconocido que ha tenido la ocasión de hablar con el presidente del Gobierno, quien le habría recordado la necesidad de dar explicaciones con celeridad y ser transparente.

Quien a hierro mata a hierro muere. Sánchez utilizó la corrupción para tumbar al PP. Ahora el PP la utilizará para tumbarle a él

“Tengo mis obligaciones tributarias al corriente desde hace ya 10 años. Cambió el criterio fiscal, hubo una regularización, pagué lo correspondiente y asunto cerrado. No hubo mala fe y no oculté nada. Acepté mi responsabilidad como ciudadano”, ha reivindicado, para después comentar que su caso fue consecuencia de una regularización que afectó a cientos de profesionales después de que Hacienda cambiara algunos criterios de tributación. En este sentido, ha recordado que “yo fui identificado, pagué lo correspondiente y en ese momento fue asunto cerrado”.

A diferencia de lo que reza en alguna de las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), Huerta ha asegurado que “no hubo mala fe, sino responsabilidad como ciudadano. Pagué y la misma responsabilidad que tuve entonces la tengo ahora. No oculté nada”, ha insistido. Sin entrar en muchos detalles, el ministro ha comentado que tributó por medio de una sociedad, tal y como le aconsejaron entonces y hacía la mayoría de compañeros de profesión, pero “Hacienda revocó esa manera de tributar y a partir de ahí recaía en la persona física”, ha detallado.

El Gobierno de Sánchez no se puede permitir tener ministros que defraudan a Hacienda como ocurría con el PP, ha dicho Iglesias

Pero esta tacha no es razón para dejar su actual responsabilidad, según ha explicado, porque esto “no afecta a su faceta como ministro” y no le plantea “ningún conflicto ni duda moral”, por el contrario, “es todo muy transparente y estuvo todo muy claro”.

Tras conocerse la noticia, el coordinador general del PP, Fernándo Martínez -Maíllo, se ha hecho eco de la misma y ha criticado abiertamente que Huerta aún no haya dado explicaciones al respecto. En un mensaje en Twitter, el dirigente ha lamentado que “son las 9 de la mañana y el ministro de Cultura y Deporte, condenado por defraudar a Hacienda, ni ha dado explicaciones ni ha dimitido”. Tras lo cual se ha cuestionado “con qué autoridad este Gobierno va a exigir a los españoles que paguen sus impuestos”.

 

 

Por su parte, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha sido tajante en declaraciones a los medios en el Congreso: "El Gobierno de Sánchez no se puede permitir tener ministros que defraudan a Hacienda como ocurría con el PP".

Por cierto, el presidente ya le ha pedido a Màxim que opere con 'trasparencia'. Un concepto empleado tambien por Mariano Rajoy con Cristina Cifuentes cuando todos nos hicimos expertos en masters universitarios.  A las pocas semanas, Cifuentes dimitió.

En cualquier caso, quien a hierro mata a hierro muere. Sánchez utilizó la corrupción para tumbar al PP. Ahora el PP, y todos los demás, incluidos sus aliados radicales, la utilizarán para tumbarle a él. Hay que llegar a ministro, aunque sea de Cultura: por ahí hemos empezado la operacion de acoso y derribo.

A lo mejor estamos ante Màxim 'el breve'.