• O sea, que el líder de Ciudadanos la lía hasta cuando apunta bien.
  • ¿Retroactividad? Eso es inconstitucional.
  • ¿Qué ha ocurrido? Que Mariano les ha dicho no.
  • Otro fallo en una buena apuesta: circunscribir la limitación de mandatos al presidente del Gobierno.
Albert Rivera, líder de Ciudadanos (C's) no acierta ni cuando apunta bien. Ejemplo, ha comenzado el curso político -mañana del lunes 4 de septiembre- exigiendo que se cumpla uno de los acuerdos de legislatura entre el PP y C's: la limitación de mandatos a ocho años. La limitación de mandatos constituye la mejor guía para luchar contra la corrupción, porque si el poder absoluto corrompe de forma absoluta el poder permanente corrompe de forma permanente. Pero Rivera es preso de sus obsesiones. Una de esas obsesiones es Rajoy, que le cae tirando a gordo. Por eso, Ciudadanos ha circunscrito el acuerdo firmado con el PP al presidente del Gobierno, que sería el único cargo que sólo podría estar ocho años. Y encima, pretende aplicarlo con efecto retroactivo, lo cual es inconstitucional. Rivera, insiste: miren cuando entró al Gobierno Mariano Rajoy y cuenten ocho años. Es decir, que quiere que se marche en 2020. Podría, al menos, haber extendido la obligación a presidentes autonómicos, alcaldes de grandes capitales… al tiempo que debería elaborar un anexo con las incompatibilidades para las "idas y vueltas al cargo"… pero no. Podría haber explicado, para responder a los argumentos de Génova, que aunque España no sea presidencialista se puede aplicar la limitación de mandatos como medida igualmente terapéutica. Pero no, lo hizo sin anestesia y por lo simple: en el mejor estilo Rivera. Y luego no podría faltar su salida anticlerical (Don Albert es jacobino, le puede el espíritu de comecuras): "porque si está demasiado tiempo en el cargo, te surgen redes clientelares, madres superioras" (sic). ¿Y por qué madres superioras? Pregúntales al pinchaúvas de Albert: él sabrá por qué. Eulogio López [email protected]