• El problema de los contratos internacionales es que ahora tienen márgenes muy pequeños.
  • Y como hay mucha competencia, las empresas ajustan sus ofertas al máximo... y se pillan los dedos.
  • Técnicas Reunidas firma un contrato en Omán por 2.218 millones y sube en bolsa, pero sigue sin recuperar el terreno perdido y el cariño de los analistas.
  • En 2017, la ingeniería de José Lladó se depreció un 30% por la anulación y retrasos en proyectos: cerró en 26,46 euros y ahora cotiza a 25,9 euros.
  • El empresario octogenario dejó en su hijo Juan (Ceo) la gestión del día a día, pero no prevé abandonar la silla de presidente.
  • Mientras, Duro Felguera busca a la desesperada un socio industrial para no acabar como Abengoa pero sólo mantienen interés dos fondos árabes.

Las ingenierías puras españolas están en crisis y no parece que vayan a salir de esta situación a corto plazo. Recuerden a Iberinco, filial de Iberdrola que llegó a ser la primera ingeniería del país: el año pasado fue absorbida por la eléctrica para tapar algunos escándalos de corrupción. Ahora tenemos a Técnicas Reunidas y Duro Felguera, que dependen de Oriente Medio, pero eso no las salvará. El problema de las ingenierías, que también afecta a las constructoras, es que los contratos internacionales tienen márgenes pequeños. Y como hay mucha competencia, las empresas ajustan sus ofertas al máximo, corriendo el riesgo de pillarse los dedos. Técnicas Reunidas ha firmado un contrato en Omán por 2.218 millones de euros, según ha informado a la CNMV. Es un proyecto 'llave en mano', que se adjudicó el pasado agosto junto a la surcoreana Daewoo Engineering and Construction, para una de las unidades de proceso de la nueva refinería de Duqm. Una noticia que ha dado a Técnicas Reunidas una pequeña alegría en bolsa ( 2,13%), aunque sigue sin recuperar el terreno perdido y el cariño de los analistas -por ejemplo, los de Bankinter continúan recomendando vender-. Y todo a pesar de que recientemente se ha conocido que el fondo Ariel Investments tiene un 3% y Francisco García Paramés otro 3%, en un intento de dar un mensaje de confianza sobre la compañía. En 2017, la ingeniería de José Lladó (a la derecha de la imagen junto a su hijo Juan) perdió un 30% de su valor cerrando en 26,46 euros, tras la anulación de dos proyectos en Hispanoamérica, los retrasos en otros de Oriente Medio y México, y la rebaja de previsiones. Y todo ello, a pesar de que se resolvieron las dudas en Arabia Saudí en noviembre, con un contrato de 1.700 millones y logró otro un mes más tarde en Bahréin. Ahora cotiza a 25,87 euros. Paralelamente, la sucesión continúa siendo el tema pendiente. Es cierto que el empresario, de 84 años, dejó en su hijo Juan, actual Ceo de la ingeniería, la gestión del día a día hace tres años, pero José Lladó no prevé abandonar la silla de presidente. Paralelamente, Duro Felguera busca a la desesperada un socio industrial para no acabar en preconcurso de acreedores, como Abengoa en 2016. Claro que por ahora, sólo mantienen interés dos fondos de inversión árabes, a pesar de que la ingeniería buscaba a alguien de peso en el sector. Cristina Martín [email protected]