A los grandes fondos, accionistas de Iberdrola, no les preocupa tanto la rentabilidad como la sucesión del presidente y consejero delegado, Ignacio Sánchez Galán que ya ha cumplido 67 primaveras. Por eso, le piden con insistencia que nombre a un CEO, es decir, a alguien con mando en plaza en el día a día y que sea su sucesor natural.

Pero Galán se niega. Tuvo una muy buena ocasión de hacerlo en marzo de 2017 pero, al final, Francisco Martínez Corcoles fue nombrado ‘sólo’ consejero director general. Los fondos, no obstante, no se dan por vencidos e insisten, siempre que pueden, en aras del buen gobierno corporativo que aconseja separar los cargos de presidente y CEO.

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Todo esto viene a cuento porque este jueves Galán ha nombrado vicepresidenta de Iberdrola a Inés Macho Stadler, catedrática de Economía en la Universidad Autónoma de Barcelona. Una eminencia académica que, además, lleva en el Consejo de la compañía desde 2006, primero como independiente y, ahora, después de cumplir el plazo establecido, pasa a la categoría de “otra externa”.

 Los fondos insisten, siempre que pueden, en aras del buen gobierno corporativo que aconseja separar los cargos de presidente y CEO

¿Qué es un consejero externo? Un independiente ‘jubilado’. Luego inventarán el externo honorífico. El caso es permanecer. Y esto no es exclusivo de Iberdrola, ni mucho menos. Es algo habitual en todo el Ibex.

Bromas aparte, el cambio de status de Macho Stadler, bilbaína de 59 años y apoyo inquebrantable del presidente, le ha servido a Galán para recuperar la figura de vicepresidente no ejecutivo, ausente desde 2013 tras la renuncia de Víctor de Urrutia. ¿Queríais un CEO? Pues os doy una vicepresidenta.