Mientras el virus separatista continúa extendiéndose por Cataluña, el líder del PSC, Miguel Iceta, ha ganado otra batalla: ha forzado a Pedro Sánchez a introducir el concepto de Estado Federal, que ya tenemos, y la plurinacionalidad, esa tontuna zapateril de España como nación de naciones.

Y así será. Sánchez no defenderá a la nación española, sólo al Estado español. Más aún: mientras Iceta le doblaba el pulso en una Cataluña donde reina la impunidad soberanista y una cierta demencia colectiva, el presidente del PNV, Andoni Ortúzar, soltaba, cómo no, en los desayunos de RTVE, su desprecio hacia España, palabra que no pronuncia porque le da mucho asco: ya se sabe que Euskadi es una nación mientras España sólo es un Estado.

Con su actitud timorata hacia el separatismo catalán, y aún más hacia el vasco, el PSOE nos inclina hacia el enfrentamiento civil

Lo peligroso es que Pedro Sánchez se pliega a esta ofensa permanente porque necesita de lo que él califica como nacionalismo moderado, hoy el más separatista de todos: la herencia de Convergencia y el PNV.

Ahora bien, contra el nacionalismo separatista no puedes oponer un Estado, sino una nación. Pero lo peor de Sánchez es que, con su actitud timorata hacia el separatismo catalán y aún más hacia el vasco, el PSOE nos inclina hacia el guerracivilismo. Hoy, sí que hay catalanofobia en España y en breve habrá vascofobia. Basta con que dejemos hablar a Ortúzar.

Además, no olvidemos que a los padres peneuvistas les salieron hijos batasunos, el mismo proceso que sin violencia terrorista, aunque si intimidación callejera, está ocurriendo ahora mismo en Cataluña.

Así que, en todo este panorama, el hecho de que la Junta Electoral Central (JEC) haya expedientado a Sánchez por utilizar La Moncloa como trampolín electoral representa una anécdota que sólo sirve para convertirse en portada de medios informativos amantes de lo insustancial. Son los medios favoritos de Iván Redondo, el gran asesor: plantean una oposición institucional que proporciona una apariencia de pluralismo enternecedor… un puro espejismo. Lo cierto es que Sánchez lleva confundiendo el gobierno con el partido desde que utilizó el Falcón para irse con su señora a un concierto de rock.

Y si vamos al fondo de la cuestión, peor me lo pones. Porque los separatismos catalán y vasco no se conforman con nuevas competencias: su pretensión última es destruir España. Y quien pretenda oponérsele, debe postular la unidad de España pero respecto a algo, no unidad porque sí. Ese ‘algo’, el único algo posible, es el origen de España, que es su fe común, la fe cristiana, y su lengua común, el español.

Sánchez acentúa su cristofobia. Ahora, la consigna es que el prior ‘fascista’ del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, debe marcharse

Pues bien, Sánchez está acentuando su cristofobia. El Valle de los Caídos sigue vigente en la campaña electoral. Ahora, la consigna es que el ‘prior fascista’, Santiago Cantera debe marcharse. Es decir, expulsar a los monjes benedictinos y secularizar Cuelgamuros para reescribir la historia. Y luego, el gran final: dinamitar la cruz o, como alguien ha apuntado ya: dinamitar los brazos de la cruz para convertirla en un obelisco, símbolo masónico por antonomasia. Ya hemos dicho que el ataque de Pedro Sánchez y Carmen Calvo contra el Valle de los Caídos no es antifascismo: es anticlericalismo, cristofobia profunda.

El próximo presidente de la nación española es muy posible que sea un cristófobo, resentido y plurinacional. Esto marcha.