• El frentepopulismo va tomando cuerpo.
  • Y el separatismo catalán ve en ello su gran oportunidad.
  • Pero en casa del comunista y anticlerical Jaume Roures no se habló de Cataluña.
  • Y es que Oriol Junqueras no quiere elecciones catalanas: lo que quiere es al blandito de Pedro Sánchez en Moncloa.
  • Según el plan adelantado por Hispanidad: 15-M catalán y luego moción de censura socialista-comunista-separatista.
  • Y ojo, para esto es necesario el PNV.
Alguien filtró a El Confidencial la foto de la reunión entre Oriol Junqueras, vice de la Generalitat y líder de ERC, con el neocomunista Pablo Iglesias. Como anfitrión el inefable trotskista millonario (el se auto-define como "comunista y anticlerical"), Jaume Roures, en su casa de Països Catalans. Pero el diario no aprovechó el regalo, porque circunscribió el contenido a una discusión sobre Cataluña, elecciones anticipadas, referéndum del 1 de octubre, etc. Pues resulta que no. A Oriol Junqueras, un tipo listo, y al neocom Pablito Iglesias, el asunto catalán les trae al pairo. El primero busca la independencia, que es distinto, pero sabe que no puede llegar a ella por la vía directa. Primero hay que echar a Rajoy. Por su parte, Pablo Iglesias, con tal de llegar a La Moncloa, se haría falangista sin dudarlo. En otras palabras, de lo que hablaron ambos próceres fue del pacto secreto frentepopulista, que adelantara Hispanidad: una moción de censura presentada por Pedro Sánchez -el tonto útil más útil con el que jamás haya contado la extrema izquierda- y que tendría los votos interesados de Podemos, Junts pel Sí, los proetarras de Bildu, los majaderos-ultra de Compromís y algún nacionalismo exacerbado más. Y, atención, el PNV, que esa es tarea para Pedro Sánchez. Los nacionalistas burgueses vascos, tras sacarle hasta las muelas a Rajoy, acaban de traicionarle y dejarle tirado con la Gürtel en el Congreso. Ellos son así. Insistimos en el calendario: Puigdemont, otro tonto útil, promulga el referéndum, el Tribunal Constitucional lo niega y se pide por la fuerza. Se instala en la Diagonal, esquina con Paseo de Gracia, un campamento permanente al grito de "Queremos votar". La alarma social, oh sí, lleva a Pedro Sánchez a presentar una moción de censura. Junts pel Sí asegura que, sin pedir nada a cambio, apoyará la moción y el PNV volverá a vender su cinco votos al más alto precio, primero a la derecha, luego a la izquierda. Todas las fuerzas separatistas o comunistas se unen para ello y, con un poco de suerte, sobre todo de suerte peneuvista, se consiguen los 176 votos que lleven al frentepopulismo al poder. Un frentepopulismo que será plurinacional, republicano, bolivariano, autoritario, de ideología de género y sobre todo, cristófobo. Con un poco de suerte, de cabeza hacia la guerra civil. Todo ello con un multimillonario comunista , millonario gracias a la  intermediación en los derechos del fútbol, llamado Jaume Roures. ¿No está mal, eh? Eulogio López [email protected]