• Tras nueve meses secuestrado, el misionero indio aparece en un vídeo, bastante desmejorado.
  • Asegura que necesita "atención médica hospitalaria", mientras sus captores quieren un rescate o algún otro tipo de acuerdo.
  • El padre Tom fue secuestrado el 4 de marzo en Yemen, en el asalto a un hogar para enfermos y ancianos de las misioneras de la Caridad.
  • En dicho ataque, los yihadistas mataron a 16 personas, incluidas cuatro religiosas de la orden de la Madre Teresa de Calcuta.
El sacerdote salesiano Tom Uzhunnalil (en la imagen) está vivo, afortunadamente, aunque bastante desmejorado, como puede verse en el vídeo divulgado hace unos días. Pero se encuentra entre la crueldad de los yihadistas que le tienen secuestrado desde hace nueve meses y el desprecio del gobierno hindú de su país que lidera Narendra Modi. Según recoge Aciprensa, el padre Tom ha asegurado en el vídeo que necesita "atención médica hospitalaria" y que sus secuestradores han intentado contactar al gobierno indio, al presidente y al primer ministro pero ha sido "en vano" y "no se ha hecho nada" para su liberación. Los yihadistas que le tienen secuestrado quieren un rescate o llegar a algún otro tipo de acuerdo, pero al gobierno de Narendra Modi le interesa poco salvar a un cristiano. Y es que los hindúes son peor que los musulmanes, pues en India cada semana hay tres o cuatro ataques armados contra los cristianos. Tras conocerse el vídeo, la Congregación Salesiana ha renovado "la esperanza de poder volver a abrazar a su hermano Padre Tom Uzhunnali", tal y como informa Agenzi Info Salesiana (ANS). La Congregación "sigue apoyando los esfuerzos para una conclusión exitosa de la historia, e invita a toda la Familia Salesiana a orar y pedir a Dios por la liberación del misionero salesiano indio". Recuerden que el padre Tom Uzhunnalil fue secuestrado el pasado 4 de marzo en Yemen, en el asalto a un hogar para enfermos y ancianos de las misioneras de la Caridad. En el ataque, los yihadistas mataron a 16 personas, incluidas cuatro religiosas de la orden de la Madre Teresa de Calcuta. Cristina Martín cristina@hispanidad.com