• Por el menguante prestigio de España en el mundo.
  • La marca España no atraviesa su mejor momento, a pesar del crecimiento económico.
  • Si cualquiera lanza un opa sobre cualquier empresa del Ibex 35, se la lleva.
  • No hay protección institucional ninguna.
  • Consenso reputacional: sólo Inditex, Santander e Iberdrola están libres de cualquier intento.
  • Telefónica, entre comillas. Los demás, en riesgo.
El viaje, muy empresarial, de Felipe VI a Londres ha servido para que los primeros espadas del Ibex 35 que le acompañan hayan hablado, más de lo habitual, sobre la imagen de la marca España en el mundo. Ellos y, ojo, sus equipos de asesores consultores, comunicólogos, maestros de la imagen, etc. Algo menos, es la primera vez que se establece contacto directo entre ellos desde la desaparición del CEC. Ahora mismo, el "consenso reputacional" (con perdón) concluye que todo el Ibex 35 está a tiro de opa salvo Inditex (por razones obvias), el Santander, pues los fondos no han aceptado a Ana Botín como presidenta, Iberdrola (Galán puede ser odiado pero no menospreciado) y, quizás, con reparos, Telefónica, con un Pallete cada vez más apreciado en los mercados, aunque opere con desesperante lentitud. El resto está a tiro de opa. Primero, porque deberían valer más en Bolsa. Segundo, quizás lo más importante, porque las grandes empresas españolas no cuentan con vocación de independencia -en la España de hoy, toma el dinero y corre- y porque carecen de protección institucional, el llamado rating legal. En otras palabras, que la economía española crezca a buen ritmo no les otorga una protección adicional. El Gobierno español manda menos que un gitano en un juzgado. En el mundo corporativo español y en el universo económico de las organizaciones multilaterales (FMI, OCDE, BCE, etc.). En Europa, desde luego, bien poquito. Eulogio López      [email protected]